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lunes, 12 de septiembre de 2016

INVESTIGADORES VASCOS EXTRAERÁN COMPUESTOS ACTIVOS DEL ENDRINO PARA TRATAMIENTOS SANITARIOS

Investigadores del Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario, NEIKER-Tecnalia y TECNALIA Research & Innovation, estudian la producción y extracción de compuestos activos para la salud a partir del endrino (Prunus spinosa). El objetivo del proyecto es contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares, tumorales y neurodegenerativas aprovechando los compuestos de carácter antioxidante del fruto y las hojas del endrino.
Esta investigación se enmarca en el trabajo que ambas entidades llevarán a cabo para obtener ingredientes y alimentos funcionales a partir de plantas autóctonas del País Vasco. La primera fase del proyecto consiste en la prospección de endrinos autóctonos del País Vasco, que serán cultivados por el centro tecnológico. Se realizarán varios ensayos para detectar las cepas que produzcan los compuestos activos de interés mediante técnicas de cultivo que induzcan a un aumento de dichos componentes beneficiosos en hoja. A partir de ahí se establecerán las condiciones de producción de compuestos de interés empleando suspensiones celulares.

El objetivo es seleccionar los ecotipos que presenten mayores aptitudes a la producción y acumulación de compuestos activos antioxidantes para el desarrollo de ingredientes o alimentos funcionales. Se obtendrán extractos de compuestos de interés por su actividad funcional y se establecerán las bases para el desarrollo de una bioeconomía para la producción de cultivos autóctonos. Igualmente, se establecerán procesos biotecnológicos avanzados orientados a la generación de compuestos de alto valor para el ámbito de la salud. El conjunto de estas investigaciones contribuirá a fortalecer los sectores agrario y de biociencias en el País Vasco.

El estudio está financiado por el Departamento de Desarrollo Económico y Competitividad del Gobierno Vasco a través del programa Berriker 2015.

viernes, 9 de septiembre de 2016

PRODUCEN BRÓCOLIS FORTIFICADOS PARA AYUDAR A PREVENIR ENFERMEDADES

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir unos 60 microgramos diarios de selenio, un micronutriente muy valioso que sólo se puede suplir por medio de la dieta y que ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares y cáncer. Sin embargo, en el país se consume sólo el 40 por ciento de esa cifra, según un estudio de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

Es para paliar esa ingesta subóptima que en la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA) de la UNL surgió la idea de biofortificar brócolis, una hortaliza considerada como una gran productora de selenio orgánico: “Significa incrementar el contenido de elementos beneficiosos para la salud en los vegetales que consumimos. Por un lado, existe la biofortificación agronómica, que es la que llevamos adelante nosotros, y por otro, la biofortificación genómica, que se realiza manipulando genes en las plantas para que puedan asimilar los nutrientes de manera más eficiente a partir del suelo”, enumeró Fernando Muñoz, que trabaja en el área de Cultivos Intensivos de la FCA y es investigador del CONICET.

El selenio está involucrado en el mecanismo de detoxificación de radicales libres y tiene un efecto antioxidante, por eso se presume que hay una relación directa entre la falta de selenio, las enfermedades cardiovasculares y el desarrollo de cáncer. “La utilización de brócoli es ideal porque es como una fábrica natural de selenio orgánico; el cual al ser incorporado por medio de la dieta queda más biodisponible para el organismo y cumple mejor las funciones metabólicas.”, manifestó Muñoz.

Sales

Muñoz, que presentará su trabajo a fines de septiembre en el 39º Congreso de Horticultura, informó que en el cinturón hortícola de Santa Fe se producen cerca de mil toneladas de brócolis al año y la idea es que los productores los biofortifiquen por medio de fertilización foliar, es decir, diseminando sales de selenio sobre las plantas. “Es un asperjado sobre las hojas. Fuimos probando distintas concentraciones en distintos estadios de la hortaliza”, acotó.

Al aplicar las sales en estadios tempranos de la planta, los investigadores testearon cómo el selenio “se mueve” desde las hojas hasta la cabeza, que es la parte que se consume. Luego cuantificaron la concentración del mineral y confirmaron que las plantas poseían el suficiente efecto antioxidante.

De acuerdo con Muñoz, las sales que utilizan para biofortificar son inorgánicas, producto de las extracciones de metales de las minas. “Son el residuo que queda de la refinación del cobre. En el país se suministran al ganado para mejorar la producción y calidad de la leche. Al ser un agregado, los brócolis costarán un poco más que los comunes”, aclaró.

La idea es que cualquier productor disponga del formulado y que lo pueda aplicar sin necesidad de conocimientos especiales, como lo haría con otros fertilizantes foliares.

Residuos utilizables

De la planta de brócoli se consume solo el 25 por ciento, que es la cabeza, mientras que el resto es material de descarte, pero según Muñoz se podría aprovechar para fabricar productos nutracéuticos, ya que posee una buena dosis de selenio. “Se pueden realizar purificaciones orgánicas para la generación de productos dietarios muy diferentes a los que hay en el mercado hoy y que son hechos a partir de sales inorgánicas”, diferenció.

Por último, contó que las sales se pueden aplicar en tomates y en plantas de hoja como lechuga, achicoria o rúcula. “En lugares como Finlandia ya se viene trabajando en programas de biofortificación desde la década del 80, aunque básicamente lo hacen en cereales, porque tienen un gran problema de baja incorporación de selenio en la dieta. De esta manera, bajaron notablemente el índice de mortalidad por enfermedades cardiovasculares y cáncer. En Argentina son las dos principales causas de muerte. En Santa Fe, por ejemplo, las primeras representan el 28 por ciento de los decesos, mientras que por enfermedades tumorales muere el 21 por ciento”, culminó.


FUENTE: UNL/DICYT

martes, 26 de julio de 2016

LA FIBRA DE LA ALCACHOFA AYUDA A EVITAR LOS CÁLCULOS BILIARES

Más de 100.000 personas al año reciben el alta hospitalaria en España tras haber recibido el diagnóstico médico de colelitiasis, comúnmente denominada litisis biliar o cálculos biliares, según la Encuesta de Morbilidad Hospitalaria de 2014 llevada a cabo por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Asimismo, más de 200 personas al año por cada 100.000 habitantes fallecieron en el hospital en los últimos cuatro años bajo ese diagnóstico, una cifra que asciende en cada encuesta anual.

El consumo de alcachofa favorece el buen funcionamiento de la vesícula biliar gracias a la cinarina, sustancia presente en esta verdura causante de su sabor ligeramente amargo tan característico. Este ácido fenólico que se encuentra en la alcachofa estimula la secreción biliar, lo que ayuda a evitar que se formen cálculos en las vías (piedras pequeñas).

Desde la Asociación Española de Gastroenterología hacen hincapié en que “la mayoría de casos de litisis vesicular son asintomáticos y no reportan ningún tipo de complicación para el paciente. Además, se calcula que en torno al 3% anual de pacientes pueden presentar algún tipo de síntomas de tipo dolor abdominal y que menos del 1% anual presentarán complicaciones derivadas como  pancreatitis aguda, por ejemplo”.

Antonio Gómez Castro, dietista-nutricionista especializado en atención clínica de la provincia de Alicante y miembro del Colegio Oficial de Dietistas y Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa), confirma los beneficios de la alcachofa para prevenir dificultades en la vesícula biliar: “La alcachofa, como la gran mayoría de verduras, frutas y hortalizas, nos aporta una buena cantidad de fibra, que disminuye la saturación de la vesícula biliar. También nos aporta esteroles, que favorecen la limitación de la absorción del colesterol. En la alcachofa encontramos ácidos fenólicos como la cinarina, que favorece el aumento de la secreción biliar”.

Por todos los beneficios que la alcachofa aporta a la salud, incluida su capacidad de ayudar a evitar los cálculos biliares, se trata de un alimento imprescindible en nuestra alimentación, especialmente cuando, gracias a la producción nacional, está disponible fresca todo el año, así como congelada o en conserva”, afirma Antonio Galindo, presidente de la Asociación Alcachofa de España.

Las personas afectadas por cálculos biliares “deberían aumentar el consumo de fibra, ya que favorece la disminución de la saturación de la bilis sobre todo si, paralelamente, se disminuye el consumo de azúcares refinados”. Además, Gómez Castro añade que, “dado que la posibilidad de sufrir colelitiasis aumenta cuanto mayor es el grado de obesidad o sobrepeso, conviene evitar dicha situación. También se deberían evitar los periodos de ayunos prolongados y/o frecuentes, ya que pueden influir en un mayor riesgo de formación de cálculos, por saturación de los esfuerzos de la vesícula biliar, como parte fundamental del sistema digestivo”.


Es necesario añadir que los beneficios de la alcachofa para al sistema digestivo van más allá de la vesícula biliar ya que por su capacidad diurética y la presencia de minerales como el potasio, calcio, magnesio y fósforo se recomienda en el tratamiento de la diabetes, del estreñimiento, o del reuma. Ello se suma, por tanto, a las demás virtudes que la asociación Alcachofa de España difunde de un tiempo a esta parte, como el poder diurético y depurativo de esta verdura, por ejemplo.

martes, 21 de junio de 2016

PRODUCCIÓN Y EXTRACCIÓN DE COMPUESTOS ACTIVOS PARA LA SALUD A PARTIR DEL ENDRINO

El objetivo es contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares, tumorales y neurodegenerativas utilizando materias primas naturales del País Vasco

Investigadores del Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario, NEIKER-Tecnalia y TECNALIA Research & Innovation, estudian la producción y extracción de compuestos activos para la salud a partir del endrino. El objetivo del proyecto es contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares, tumorales y neurodegenerativas aprovechando los compuestos de carácter antioxidante del fruto y las hojas del endrino.

Esta investigación se enmarca en el trabajo que ambas entidades llevarán a cabo para obtener ingredientes y alimentos funcionales a partir de plantas autóctonas del País Vasco. La primera fase del proyecto consiste en la prospección de endrinos autóctonos del País Vasco, que serán cultivados por el centro tecnológico. Se realizarán varios ensayos para detectar las cepas que produzcan los compuestos activos de interés mediante técnicas de cultivo que induzcan a un aumento de dichos componentes beneficiosos en hoja. A partir de ahí se establecerán las condiciones de producción de compuestos de interés empleando suspensiones celulares.

El objetivo es seleccionar los ecotipos que presenten mayores aptitudes a la producción y acumulación de compuestos activos antioxidantes para el desarrollo de ingredientes o alimentos funcionales. Se obtendrán extractos de compuestos de interés por su actividad funcional y se establecerán las bases para el desarrollo de una bioeconomía para la producción de cultivos autóctonos. Igualmente, se establecerán procesos biotecnológicos avanzados orientados a la generación de compuestos de alto valor para el ámbito de la salud. El conjunto de estas investigaciones contribuirá a fortalecer los sectores agrario y de biociencias en el País Vasco.


El estudio está financiado por el Departamento de Desarrollo Económico y Competitividad del Gobierno Vasco a través del programa Berriker 2015.

miércoles, 15 de junio de 2016

EN BUSCA DEL TOMATE CON SABOR

El campo en España no atrae especialmente a los jóvenes. Y mucho menos en la Comunidad de Madrid donde la capital eclipsa la presencia del sector primario. Una capital que es una amalgama urbana donde los niños no saben que el pollo de los filetes tenía antes plumas y donde los tomates no saben a nada.

En este rosario de tópicos parcialmente ciertos, es particularmente llamativo que una multinacional de la distribución alimentaria de origen francés como Alcampo venda, en sus 14 hipermercados de la Comunidad de Madrid y sólo en temporada, variedades de tomate locales y en peligro de extinción, que produce Víctor Sánchez, un joven agricultor de Aranjuez, y cuyas semillas fueron recuperadas por el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA). Un trabajo a tres bandas que arrancó en 2012 y que es el único de estas características para Alcampo en España.

Aunque se enmarca entre sus acciones de responsabilidad social corporativa, desde Alcampo afirman que los tomates, a la venta desde principios de agosto hasta esta misma semana, «tienen una gran aceptación en el consumidor», explica Sergio Román, responsable de Auchan Producción Controlada, que indica que hasta la temporada pasada se vendieron 7.000 kilos de estos tomates.
«No es una producción intensiva ni de invernadero y es un tomate con una piel muy fina y difícil de cultivar», explica Víctor desde un huerto donde reivindica «el manejo ético, racional y sostenible del cultivo». No en vano, y aunque las bandejas de estos tomates no tienen certificado ecológico, el uso de fitosanitarios se ha reducido al máximo, hasta el punto de que para combatir las plagas se usan otras especies animales, al modo más natural y respetuoso con el medio ambiente posible.

Este año sólo se han dado dos de las seis variedades de tomate que se recuperaron para el proyecto: el tomate moruno y el tomate de Olmeda. Ambos son inconfundibles: más rojo el moruno y con una maduración de dentro hacia afuera el de Olmeda. Los investigadores del IMIDRA, coordinados por Cristina de Lorenzo, directora de transferencia de la entidad, recorrieron las casas de los agricultores más mayores de la región para recuperarlas. «Muchos las tenían guardadas en botes o en saquitos para absorber la humedad», refiere.
La cosecha -y por ende la venta en los supermercados, pues aquí no existe la cámara frigorífica- acabó esta semana con las primeras lluvias de otoño. En la mente de Víctor está extender este programa al fresón de su tierra. Mientras, seguirá cultivando con mimo, aunque sea para vender sólo durante dos meses al año, tomates que por saber, saben a tomate.

FUENTE: El Mundo

jueves, 28 de abril de 2016

DUELO ENTRE ABEJAS POR LAS FLORES DEL MELÓN

La abeja de la miel no es la principal polinizadora de las flores del melón en la península ibérica, como ocurre en otros países. Un estudio realizado en cultivos de Ciudad Real, con participación de la Universidad Complutense de Madrid, revela que el insecto con mayor peso es una pequeña abeja silvestre, aunque polinizaron las plantas hasta 31 especies diferentes.

Entre las 20.000 especies de abejas que existen, la más conocida es la de la miel (Apis mellifera). En numerosos países, este insecto es el principal polinizador de las flores del melón, pero en la península ibérica la situación cambia. Un estudio en el que participa la Universidad Complutense de Madrid (UCM) revela que, en un área de cultivo de melones de Ciudad Real, las flores de esta fruta fueron visitadas por 31 especies de abejas diferentes. 
“Cuatro de ellas, pertenecientes a la familia Halictidae, resultaron dominantes y fueron las más constantes”, explica Concepción Ornosa, profesora e investigadora del departamento de Zoología y Antropología Física de la UCM y una de las autoras del trabajo, publicado en Entomological Science.
La abeja de la miel también transportaba el polen de las flores, pero en mucha menor medida, junto a otras cuatro especies de la familia Halictidae, conformando un grupo más accesorio.
La recogida de las muestras se hizo en dos períodos de tiempo, durante los meses de primavera y verano de 2011 y 2012. “Había que adaptarse al período de floración del melón y a los ciclos de vida de los polinizadores”, destaca Ornosa. 
Los científicos recolectaron y estudiaron los insectos en el laboratorio. Para ello utilizaron dos métodos: muestreo con manga entomológica a largo de franjas del cultivo y muestreo indirecto con diferentes tipos de trampas. 
Declive de la población  

El área analizada de “El Chaparrillo” contaba con 232 plantas de melón, distribuidas en 29 hileras. Los resultados revelaron que más del 70% de las abejas polinizadoras pertenecían al género Lasioglossum, unos insectos de pequeño tamaño. Entre estas especies, la principal polinizadora fue L. malachurum, que tiene hábitos sociales y  vive en colonias. 
Los investigadores, entre los que se encuentran científicos de la Universidad de Valencia y del Instituto de Ciencias Ambientales de Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha, alertan del declive general de la población de abejas y de las consecuencias que tiene para la polinización de cultivos, un proceso clave para el desarrollo de semillas y frutos.
“Todas las abejas no parecen verse afectadas del mismo modo y podría pensarse que las especies menos vulnerables podrían suplir en la función polinizadora a las demás, lo que probablemente funcionaría solo en algunos casos”, advierte la científica. 
Según los investigadores, es un error pensar que si desaparecen unas especies podríamos apostar por otras, sin tener en cuenta las interrelaciones que se dan entre ellas y respecto al entorno. 
Referencia bibliográfica:
Sara Rodrigo Gómez, Concepción Ornosa, Jesús Selfa, Miguel Guara y Carlo Polidori. “Small sweat bess (Hymenoptera: Halictidae) as potential major pollinators of melón (Cucumis melo) in the Mediterranean”,Entomological Science 19 (1), febrero 2016. DOI: 10.1111/ens.12168.

Fuente: Universidad Complutense de Madrid

martes, 26 de abril de 2016

LA TIERRA ES CADA VEZ MÁS VERDE DESDE HACE 33 AÑOS

El planeta se ha enverdecido desde 1982 en unos 36 millones de km2, una superficie similar al doble de los Estados Unidos.

Este ‘enverdecimiento’ es sobre todo resultado del efecto fertilizante que ejerce el dióxido de carbono en las plantas.

El estudio se ha realizado a partir de imágenes de satélites que han captado el aumento de la superficie foliar terrestre.


 La Tierra tiene ahora más superficie verde que hace tres décadas. La cantidad de biomasa verde –las hojas– ha aumentado de manera significativa en el 40% de las regiones del planeta desde 1982 a 2015, mientras que sólo en un 4% se ha apreciado una pérdida significativa de vegetación, según un estudio internacional con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y que ha sido publicado en la revista Nature Climate Change.

"Con este estudio, hemos podido atribuir el enverdecimiento del planeta al aumento de los niveles de CO2 atmosféricos provocado por el consumo de combustibles fósiles", asegura Josep Peñuelas, investigador del CSIC en el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales. Al haber más CO2, las plantas han podido generar más hojas capturándolo de la atmósfera, durante la fotosíntesis. Gracias a ello, el incremento de la concentración de este gas de efecto invernadero se ha visto frenado.

Este gran aumento de verdor "puede tener la capacidad de cambiar los ciclos del agua y del carbono a nivel global", añade Peñuelas. Otros estudios ya habían detectado antes que las plantas eran capaces de almacenar cada vez más carbono desde 1980, lo que concuerda totalmente con la idea de enverdecimiento (‘greening’, en inglés) planetario que defiende este estudio.

Las emisiones de CO2 siguen siendo un problema
Sin embargo, esto no significa que el aumento de CO2 atmosférico sea positivo para el clima. A pesar de esta mayor cantidad de hojas, "el cambio climático, el aumento de la temperatura global, el incremento del nivel del mar, el deshielo o las tormentas tropicales cada vez más potentes son un hecho", asevera Peñuelas. Además, añade que "el efecto fertilizante del dióxido de carbono cada vez es menor a medida que las plantas van aclimatándose a este aumento o echan de menos otros recursos necesarios para su crecimiento como el agua o los nutrientes, sobre todo el fósforo".
Esta fertilización que ejerce el CO2 es el principal motivo (en un 70%) por el que la Tierra se está enverdeciendo. El estudio, además, identifica otras razones que habrá que seguir para ver cómo evoluciona la vegetación planetaria: el cambio climático (en un 8%), el nitrógeno atmosférico (9%) y los cambios de usos del suelo (4%).


Zhu, Z., Peñuelas, J., et al. Greening of the Earth and its divers. Nature Climate Change. DOI: 10.1038/NCLIMATE3004

miércoles, 3 de febrero de 2016

EN LA VARIEDAD DE POLINIZADORES ESTÁ EL RENDIMIENTO DE CULTIVOS

Un estudio demuestra el rol fundamental que tienen para la producción agrícola los vectores que transportan polen y la importancia de tener diversidad en los paisajes agropecuarios.

Históricamente en la producción agrícola la luz, el manejo del agua, la cantidad de nutrientes y el control de plagas y malezas tuvieron mucha importancia para aumentar el rendimiento de cultivos. Sin embargo, se le prestó poca atención a un factor con gran incidencia: una adecuada polinización.

La polinización es el transporte de polen de la parte masculina –estambre- de la flor hacia la femenina –estigma-, que al depositarse sobre ella fecunda los óvulos. De este proceso surgen frutos y semillas de plantas silvestres y cultivadas. Este transporte lo realizan distintos vectores como el viento o el agua, o animales llamados polinizadores: aves, murciélagos e insectos como escarabajos, moscas, mariposas y más de 20 mil especies de abejas.
Una publicación en la prestigiosa revista Science demuestra que una mayor diversidad de estos polinizadores aumenta el rendimiento de distintos cultivos en pequeños y grandes campos.

“Fue un estudio que llevó, entre preparación y datos de campo, aproximadamente siete años. Se realizó en 344 campos con 33 sistemas de cultivo diferentes, en 12 países de África, Asia y Latinoamérica. Fue un esfuerzo en conjunto en los tres continentes en donde todos realizaron el mismo protocolo para estudiar de qué manera se podía aumentar la producción agrícola a través de la promoción de la biodiversidad”, explica Lucas Garibaldi, autor principal del trabajo e investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural (IRNAD) de la Sede Andina de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), donde se desempeña como su director.

Durante los últimos 50 años la producción agrícola aumentó sus rindes mediante la intensificación convencional, que se basa en un gran uso de agroquímicos y monocultivos y depende de insumos externos.

Lo que se plantea en este trabajo sobre el rol de los polinizadores es utilizar técnicas de intensificación ecológica que intenten restaurar los balances ecológicos a través de la biodiversidad y, como consecuencia, depender menos de insumos externos o complementarlos. De esta manera se podría aumentar la producción sin tener los altos costos ambientales y sociales del sistema tradicional.

“Uno de los aspectos importantes de este trabajo es que demuestra que la intensificación ecológica es factible y lo es donde es más necesario. La seguridad alimentaria no sólo depende de la cantidad de comida producida. Que un productor en Estados Unidos aumente un 5 por ciento la producción de maíz no implica mayor seguridad alimentaria para una persona que vive en África. Primero porque ese maíz muchas veces es utilizado para biocombustibles y no para alimentos y segundo porque la persona que vive en África no tiene dinero para comprar alimentos en un mercado. Por lo tanto hay que trabajar localmente con la gente que lo vive a diario y aumentar las producciones en esos lugares donde se usa el mismo alimento que se produce. Es una forma de reducir la pobreza, y si hay un excedente esa misma gente lo va a vender o intercambiar”, advierte el ingeniero agrónomo.
Garibaldi fue uno de los científicos encargado de entrenar a profesionales de los distintos países del mundo donde se realizaron los estudios para asegurar que las mediciones de factibilidad de la intensificación ecológica fueran las mismas. Se aplicó un protocolo en común que contiene los requerimientos para relevar distintos campos con manejos contrastantes, algunos con más intensificación ecológica que otros, y evaluar su cantidad de polinizadores y a partir de allí relacionarlos con la cantidad producida. En el proceso de medición de las toneladas que obtienen los productores por hectárea, descubrieron que existen escenarios de ‘ganar-ganar’ ya que más producción también implica que haya una mayor biodiversidad mientras que en la intensificación convencional más producción implica menos biodiversidad por el uso de agroquímicos para el control de plagas.

Los campos fueron seleccionados porque tenían producciones regionales relevantes que dependían en alguna medida de polinizadores como canola, arvejas, habas, melones, sandías, porotos, girasol, algodón, café, mango, alfalfa, cardamomo, tomates, manzana y frambuesas, entre otros.

La idea del trabajo fue contrastar grandes y pequeños establecimientos, y por eso se trató de tener representados aproximadamente 50 por ciento de cada uno. Los especialistas detectaron que en los campos grandes que tienen menos contacto con hábitats naturales había una menor biodiversidad, y por lo tanto no había un buen efecto de los polinizadores.

“A partir de este estudio hay un mensaje claro de que es importante promover la diversidad en los paisajes agrícolas. Esta cuestión no solamente es importante desde el punto de vista de la herencia biocultural sino también desde los aspectos económicos de la producción y de seguridad alimentaria. Los resultados son consistentes, los países deberían establecer políticas en este sentido”, concluye el investigador.

FUENTE: CONICET/DICYT 

lunes, 25 de enero de 2016

DEMUESTRAN EL GRAN POTENCIAL ANTICANCERÍGENO DE UN COMPUESTO DERIVADO DE LA ACEITUNA

Investigadores de la Universidad de Granada (UGR), en colaboración con las universidades de Barcelona y Jaén, han puesto de manifiesto el carácter anticancerígeno a muy corto periodo de tiempo del ácido maslínico, un compuesto derivado de la aceituna, en células de adenocarcinoma de colon CaCo-2 deficientes del gen supresor de tumores p53.

El ácido maslínico (MA) es un triterpeno natural presente en altas concentraciones en la capa cerosa de la piel y el fruto del olivo, obtenido bajo una patente dirigida por los profesores Andrés García Granados López de Hierro y Andrés Parra Sanchez del departamento de Química Orgánica de la UGR y que actualmente desarrolla la empresa Biomaslinic S.L.
Los resultados de este estudio, publicados recientemente en la prestigiosa revista PloS ONE, muestran con claridad como el ácido maslínico es capaz de inducir de forma temprana la ruta extrínseca de muerte celular en células Caco-2 en las que no se expresan la proteína p53, conocida por su capacidad proapoptótica, haciéndolo de forma significativa.
Esta investigación ha sido dirigida por los profesores José Antonio Lupiáñez Cara y Andrés Parra Sanchez de la Universidad de Granada; Marta Cascante Serratosa de la Universidad de Barcelona, y Juan Peragón Sánchez, de la Universidad de Jaén.
En trabajos previos, el grupo de investigación del profesor Lupiáñez Cara ya había demostrado que el ácido maslínico induce la muerte celular por apoptosis a través de la vía apoptótica mitocondrial en diferentes líneas de células de cáncer.
En el artículo publicado en PloS ONE, los científicos han demostrado que el ácido maslínico induce a muy corto periodo de tiempo (4 horas) la apoptosis en células CaCo-2 de cáncer de colon a través de la vía apoptótica extrínseca, de una manera dependiente de la dosis.

Una respuesta rápida
Este triterpeno desencadena una serie de efectos asociados con la apoptosis y el aumento de los niveles de la proteína pro-apoptótica t-Bid a las pocas horas de su adición al medio de cultivo, mientras que el ácido maslínico no presenta ningún efecto en el potencial de membrana mitocondrial, sobre la expresión de Bax, ni en la liberación de citocromo-c, dos proteínas implicadas en la ruta apoptótica mitocondrial.

Todo esto sugiere que este compuesto es capaz de desencadenar la vía apoptótica extrínseca en este tipo de células, en oposición a la vía intrínseca o mitocondrial que se manifiesta en la línea celular de cáncer de colon HT29, células que sí presentan el gen supresor de tumores p53 y, por tanto, sí expresan la proteína p53.
Los resultados expuestos en el trabajo de PloS ONE sugieren que el mecanismo de apoptosis inducida en células CaCo-2 puede ser diferente del que se presenta en las células HT29, y que en células Caco-2, el ácido maslínico parece funcionar de forma independiente de la presencia o no de p53. Agentes antitumorales naturales, capaces de activar las vías de apoptosis tanto extrínsecas como intrínsecas, podrían ser de una gran utilidad en el tratamiento de cáncer de colon de cualquier origen.
Actualmente, los estudios que siguen realizando este grupo de investigación se centran en encontrar compuestos químicamente derivados de los ácido maslínico y oleanólico con mayores capacidades relacionadas con la actividad anti-proliferativa, anti-cancerígena y anti-angiogénica, así como sus capacidades farmacocinéticas a diferentes niveles, sub-molecular, molecular y celular, con objeto de poder establecer tanto sus mecanismos de acción como la relación existente entre los diferentes derivados y sus efectos celulares.
Referencia bibliográfica
Reyes-Zurita, F.J.; Rufino-Palomares, E.E.; García-Salguero, L.; Peragón, J.; Medina, P.P. Parra, A.; Cascante, M. and Lupiáñez, J.A. (2016): Maslinic acid, a natural triterpene, induces a death receptor-mediated apoptotic mechanism t-Bid depended in Caco-2 p53-deficient colon adenocarcinoma cells. PLoS ONE 11 (1): e0146178. doi: 10.1371/journal.pone.0146178.

El artículo completo está disponible en los siguientes enlaces:


lunes, 18 de enero de 2016

LA HUELLA QUÍMICA CONFIRMA EL FRAUDE DEL AZAFRÁN

El azafrán español es uno de los mejores del mundo, pero la mayor parte del etiquetado y exportado como tal procede de otros países. Científicos checos y españoles lo han comprobado tras analizar 44 productos comerciales. Mediante una nueva técnica, basada en la ‘huella dactilar’ química propia de cada tipo de azafrán, han demostrado que más del 50 % de las muestras eran fraudulentas.

El estigma rojo de la flor del azafrán (Crocus sativus) es una de las especias más antiguas y caras del mundo, especialmente aquellas variedades reconocidas internacionalmente por su calidad, como el azafrán cultivado en España. Esto ha favorecido la actividad fraudulenta de etiquetar como español un azafrán que no lo es.
“Desde hace unos años los medios de comunicación vienen denunciado este fraude, pero hasta ahora apenas existían herramientas analíticas para detectarlo, así que hemos  desarrollado una nueva estrategia de autenticación del azafrán basada en la metabolómica, es decir, la huella dactilar química de los alimentos”, explica Josep Rubert, investigador de la Universidad de Valencia.
La nueva técnica permite diferenciar tres tipos de azafranes: el certificado con la denominación de origen protegida (DOP) de La Mancha o Aragón, el cultivado y empaquetado en España (aunque no tenga DOP) y aquel etiquetado como ‘azafrán español’ que, a pesar del nombre, es de origen desconocido (aunque muy probablemente empaquetado en nuestro país).
Con esas posibilidades, Rubert, junto a científicos de la Universidad de Química y Tecnología en Praga (República Checa) –donde también es investigador postdoctoral y ha realizado este trabajo–, recogieron 44 muestras comerciales de azafrán para comprobar la veracidad de lo que ponía en su etiqueta.
Los resultados, que publica este mes la revista Food Chemistry, revelan que más del 50% de las muestras etiquetadas como ‘azafrán español’ no se han cultivado ni procesado en España. “Muy probablemente se compra azafrán de peor calidad y a un precio mucho más bajo en otros países (como Marruecos, Irán o India, según nuestros datos) –apunta el investigador–, y después se envasa y vende como español ese azafrán de origen desconocido, un fraude que juega con la confianza del consumidor”.
La técnica desarrollada por los científicos checos y españoles ha confirmado que los azafranes etiquetados con DOP de la Mancha (y Aragón) sí se cultivaron y procesaron en España. “No había fraude, cuadraban perfectamente con nuestros modelos”, subraya Rubert, “a diferencia de las muestras del ‘azafrán español’, que tenían un metaboloma o conjunto de pequeñas moléculas completamente diferente”.
Química y estadística para desenmascarar el fraude
Para desarrollar su metodología, los autores han unido la química y la estadística. La primera fase del estudio ha consistido en identificar los metabolitos o pequeñas moléculas características del azafrán. Después han creado un método para detectarlas mediante la cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas de alta resolución.
Por su parte, los tratamientos estadísticos han servido para detectar las diferencias claras entre los tres tipos de azafrán y validar la técnica. Según los autores, el resultado “es un modelo de excelente calidad que clasificó de forma correcta el 100% de estas muestras y, presenta para otras (aunque estén sin etiquetar y sean desconocidas) una capacidad de predicción superior al 85%”.
Respecto a los mejores marcadores moleculares para identificar el origen del azafrán, los autores sugieren que son los glicerofosfolípidos y sus lípidos oxidados. También han observado que la tecnología o procesado del azafrán desempeña un papel clave, “concretamente durante el secado, donde se forman productos de transformación de acuerdo con la temperatura a la que se realiza y vinculados al origen”.
Por ejemplo, en el caso del azafrán de La Mancha se realiza un secado extendiendo los estigmas frescos sobre cedazos, que se colocan junto a fuentes de calor como el fuego, las brasas, cocinas o braseros. La deshidratación es rápida –dura una media hora– y se lleva a cabo a unos 70 ºC, lo que acelera la oxidación de los lípidos.
En las últimas décadas el azafrán de Castilla-La Mancha ha supuesto más de 97% de la producción nacional, que presenta un desfase enorme respecto a las exportaciones de este producto. Entre los años 1997 y 2013 se produjo una media de 2.813 kg de azafrán al año en España, sin embargo desde nuestro país se exportó una media anual de 35.978 kg. ¿De dónde salieron los 33.165 kg de diferencia?
“Proceden de otros países, como Irán o Marruecos”, vuelve a recordar Pedro M. Pérez, gerente del Consejo Regulador DPO de La Mancha, que insiste: “Ese azafrán extranjero se trae aquí y se etiqueta como ‘elaborado y envasado en España’, algo que es verdad, pero no se indica su verdadero origen, así que el consumidor no tiene la información suficiente para valorarlo”.
El gerente recuerda que existe una legislación nacional desde 1999 y otra europea de 2011 sobre el correcto etiquetado de los productos alimentarios, “pero los organismos competentes de las comunidades autónomas no están cumpliendo de forma eficaz su cometido para el caso del azafrán”.


Exportaciones (en azul) y producción (en rojo) de azafrán en España entre 1997 y 2013. / Fundación Consejo Regulador DPO Azafrán de La Mancha.

Referencia bibliográfica
Josep Rubert, Ondrej Lacina, Milena Zachariasova, Jana Hajslova. “Saffron authentication based on liquid chromatography high resolution tandem mass spectrometry and multivariate data analysis”. Food Chemistry, enero 2016 (on line). Doi:10.1016/j.foodchem.2016.01.003. (Estudio realizado en la University of Chemistry and Technology (Praga, República Checa), dentro del proyecto VALi+d en fase postdoctoral APOSTD/2014/120 de la Conselleria d’Educació, Cultura i Esport de la Generalitat Valenciana).

Fuente: SINC

lunes, 4 de enero de 2016

¿POR QUÉ LAS LEGUMBRES?

2016 ha sido declarado el Año Internacional de las Legumbres por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Con esta mención, la institución pretende mejorar los niveles de nutrición, promover el consumo de estos cultivos y aportar conocimiento gracias a la colaboración con organismos de investigación y universidades. Para empezar el año, averiguamos qué las hace tan especiales. 

Ricas en proteínas y minerales, las legumbres no solo contribuyen a cuidar la salud de las personas sino también la del medio ambiente. Sus características, entre las que se incluyen una baja huella ecológica y la mejora de la fertilidad de los suelos, las han convertido en las protagonistas del 2016, el Año Internacional de las Legumbres según la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Estos son los motivos por los que lentejas, frijoles y otros cientos de cultivos han recibido este honor.

Son alimentos nutritivos y completos

Las legumbres son ricas en nutrientes y una gran fuente de proteínas y fibra. “Su contenido en proteínas es mucho más alto que el del maíz, el trigo o el arroz. La combinación de legumbres con cereales aporta una fuente de proteínas sumamente completa, comparable a la proteína animal”, explica en un vídeo de la FAO Marcela Villareal, Directora de la Oficina para Asociaciones, Promoción y Desarrollo de Capacidades de la organización
Son también ricas en minerales (hierro, magnesio, potasio, fósforo, zinc) y vitaminas del grupo B (tiamina, riboflavina, niacina, B6 y ácido fólico) y tienen un bajo contenido en grasa y nada de colesterol.

Además, un estudio liderado por la Universidad de  Manitoba (Canadá) indica que comerlas regularmente puede ayudar también a controlar y combatir la obesidad. “Tienen una serie de aportes importantes para la salud. Ayudan a manejar el nivel de azúcar en sangre, por lo que son un apoyo en cuanto al colesterol y la diabetes”, concreta Villareal.

Fomentan la agricultura sostenible

Un atributo importante de las legumbres es su capacidad de fijar el nitrógeno biológicamente. Estas plantas, en simbiosis con ciertos tipos de bacterias (como RhizobiumBradyrhizobium), son capaces de convertir el nitrógeno atmosférico en compuestos de nitrógeno que pueden ser utilizados por las plantas en crecimiento, lo que mejora la fertilidad del suelo.
La FAO ha calculado que las leguminosas pueden fijar entre 72 y 350 kg de nitrógeno por hectárea y año. Además, algunas especies son capaces de liberar fósforo en el suelo.
“El nitrógeno y los fósforos son importantes nutrientes para las plantas en crecimiento. La habilidad de generar de manera natural estos fertilizantes hace que los granjeros no tengan que usar químicos”, explica a Sinc Teodardo Calles, Oficial Agrónomo de la FAO.
"Son también un cultivo que permite la diversificación. Si se incluyen en la rotación de cultivos interrumpen los ciclos de insectos y permiten continuar la producción futura en la misma parcela de tierra”, añade el experto.

Apenas se desperdician

En comparación con otros cultivos, las legumbres tienen una huella reducida de desperdicio alimentario, es decir, se desperdicia una parte muy pequeña de los cultivos, como se ve en la siguiente gráfica.

Según la Plataforma Técnica del G20 sobre la medición y reducción de pérdidas y desperdicio de alimentos, la contribución de las legumbres al desperdicio total de alimentos es baja en todas las regiones, lo que las convierte en una fuente ecológica de nutrientes.
A ello contribuye que puedan emplearse para el autoconsumo o como cultivos comerciales y que los residuos de los cultivos de leguminosas de grano puedan utilizarse potencialmente como forraje animal.

Mitigan el cambio climático

Las especies de legumbres tienen una amplia diversidad genética, que permite que se puedan seleccionar o desarrollar variedades mejoradas. Esto es particularmente importante para la adaptación al cambio climático, debido a que de esta amplia diversidad pueden obtenerse más variedades resistentes al clima.
“Los científicos del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) en Colombia trabajan actualmente en el desarrollo de legumbres que puedan crecer a 4 o 5 grados más de la temperatura habitual. Es una manera de intentar adaptarse a los efectos del cambio climático, que hace que vayan aumentando las temperaturas”, afirma Calles.
El ingeniero agrónomo señala que al reducir la dependencia de los fertilizantes sintéticos, gracias a la producción natural de nitrógeno y fósforo, se reduce también indirectamente la emisión de gases invernadero, que contribuyen al calentamiento global.
“Las legumbres fijan más el carbono que otros cultivos como el maíz o el trigo, lo que también ayuda a la mitigación”, concreta el experto de la FAO.

Combaten la pobreza rural

Además de ofrecer un suministro de alimentos de larga conservación, los cultivos leguminosos pueden aportar ingresos adicionales a los productores al venderse y comercializarse. Las legumbres son cultivos de alto valor y por lo general alcanzan precios de 2 a 3 veces más altos que los cereales.

“Las legumbres son muy versátiles y pueden crecer en climas muy adversos. Si un agricultor tiene un cultivo de legumbres, posee un cultivo de alto valor nutritivo que, además de consumir, puede vender fácilmente o almacenar y esperar a que suba su precio”, explica Calles.
“Introducirlas en las rotaciones de cultivos puede ayudar también a los agricultores locales. Si solo tienen una planta y esa falla no tienen qué vender ni qué comer, así que hay que fomentar su cultivo”, concluye el experto. 

Y están muy buenas

Como explica la FAO en su página web, una de las ventajas de las legumbres es que se pueden almacenar durante meses sin perder su elevado valor nutritivo. Además, con ellas se cocinan deliciosos platos en todo el mundo, por lo que son un elemento básico de muchas dietas. En la página de la FAO se describen recetas de cocina con legumbres de todo el planeta.

El viaje de las semillas por el mundo

Según la FAO, la producción de legumbres está muy concentrada. La India, donde estos cultivos son una fuente importante de proteínas para una población mayoritariamente vegetariana, es el mayor productor mundial, con una cuarta parte de la producción global en 2013.
Canadá es el mayor exportador de leguminosas con 6,2 millones de toneladas de legumbres (principalmente guisantes) en 2013, seguido de Australia (1,7 millones de toneladas), Myanmar (1,2 millones de toneladas),Estados Unidos (1,1 millones de toneladas) y China (800 000 toneladas). A pesar de ser el mayor productor de legumbres, India es también el país que más las importa: es el destino principal de una cuarta parte de las importaciones de las legumbres mundiales, seguido de la Unión Europea, China, Pakistán y Egipto.
La FAO espera que el comercio internacional de legumbres continúe creciendo. Sin embargo, los obstáculos a la productividad en las regiones en desarrollo pueden no superarse. Debido a esto, la organización cree que muchos países en desarrollo continuarán dependiendo de las importaciones para satisfacer sus necesidades, una situación que pretenden combatir.