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jueves, 28 de abril de 2016

DUELO ENTRE ABEJAS POR LAS FLORES DEL MELÓN

La abeja de la miel no es la principal polinizadora de las flores del melón en la península ibérica, como ocurre en otros países. Un estudio realizado en cultivos de Ciudad Real, con participación de la Universidad Complutense de Madrid, revela que el insecto con mayor peso es una pequeña abeja silvestre, aunque polinizaron las plantas hasta 31 especies diferentes.

Entre las 20.000 especies de abejas que existen, la más conocida es la de la miel (Apis mellifera). En numerosos países, este insecto es el principal polinizador de las flores del melón, pero en la península ibérica la situación cambia. Un estudio en el que participa la Universidad Complutense de Madrid (UCM) revela que, en un área de cultivo de melones de Ciudad Real, las flores de esta fruta fueron visitadas por 31 especies de abejas diferentes. 
“Cuatro de ellas, pertenecientes a la familia Halictidae, resultaron dominantes y fueron las más constantes”, explica Concepción Ornosa, profesora e investigadora del departamento de Zoología y Antropología Física de la UCM y una de las autoras del trabajo, publicado en Entomological Science.
La abeja de la miel también transportaba el polen de las flores, pero en mucha menor medida, junto a otras cuatro especies de la familia Halictidae, conformando un grupo más accesorio.
La recogida de las muestras se hizo en dos períodos de tiempo, durante los meses de primavera y verano de 2011 y 2012. “Había que adaptarse al período de floración del melón y a los ciclos de vida de los polinizadores”, destaca Ornosa. 
Los científicos recolectaron y estudiaron los insectos en el laboratorio. Para ello utilizaron dos métodos: muestreo con manga entomológica a largo de franjas del cultivo y muestreo indirecto con diferentes tipos de trampas. 
Declive de la población  

El área analizada de “El Chaparrillo” contaba con 232 plantas de melón, distribuidas en 29 hileras. Los resultados revelaron que más del 70% de las abejas polinizadoras pertenecían al género Lasioglossum, unos insectos de pequeño tamaño. Entre estas especies, la principal polinizadora fue L. malachurum, que tiene hábitos sociales y  vive en colonias. 
Los investigadores, entre los que se encuentran científicos de la Universidad de Valencia y del Instituto de Ciencias Ambientales de Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha, alertan del declive general de la población de abejas y de las consecuencias que tiene para la polinización de cultivos, un proceso clave para el desarrollo de semillas y frutos.
“Todas las abejas no parecen verse afectadas del mismo modo y podría pensarse que las especies menos vulnerables podrían suplir en la función polinizadora a las demás, lo que probablemente funcionaría solo en algunos casos”, advierte la científica. 
Según los investigadores, es un error pensar que si desaparecen unas especies podríamos apostar por otras, sin tener en cuenta las interrelaciones que se dan entre ellas y respecto al entorno. 
Referencia bibliográfica:
Sara Rodrigo Gómez, Concepción Ornosa, Jesús Selfa, Miguel Guara y Carlo Polidori. “Small sweat bess (Hymenoptera: Halictidae) as potential major pollinators of melón (Cucumis melo) in the Mediterranean”,Entomological Science 19 (1), febrero 2016. DOI: 10.1111/ens.12168.

Fuente: Universidad Complutense de Madrid

jueves, 18 de febrero de 2016

ABEJAS BAJO AMENAZA: EL POLEN RESPONDE

Investigadores del departamento de Química y Física de laUniversidad de Almería han desarrollado un nuevo método para detectar restos de plaguicidas en polen, con capacidad para analizar, de forma simultánea, más de 250 compuestos en cantidades mínimas. Con este sistema, los expertos podrán determinar la influencia de los contaminantes en la pérdida de las colmenas de abejas, un fenómeno que se ha intensificado en los últimos años y puede tener consecuencias tanto en la producción de alimentos como en el mantenimiento de los ecosistemas, según explican los científicos.
Uno de los problemas que dificultan el análisis de polen es su elevado contenido en proteína. Según los investigadores, estas moléculas provocan una serie de reacciones químicas fuertes que interfieren en el proceso de separación de los plaguicidas del polen. “Estos efectos son difíciles de detectar. Afectan a la calidad de resultados y, por lo tanto, a la toma de decisiones. La metodología utilizada es específica para polen ya que aísla la proteína en la fase de extracción de los pesticidas y no altera negativamente el proceso de análisis”, explica a la Fundación Descubre el responsable de este proyecto, Amadeo Fernández-Alba, de la Universidad de Almería.

El método analítico propuesto por los expertos también les permite detectar niveles de concentración de contaminantes a escala de microgramo, es decir, un millón de veces inferior a un kilo. La posibilidad de identificar cantidades traza, o ínfimas, solventa uno de los problemas del análisis de pesticidas: la presencia en una muestra de hasta 20 compuestos diferentes, a distintas concentraciones. “Aunque las cantidades traza puede parecer que no son importantes, son necesarias para la correcta evaluación. Ésta sólo se consigue cuando se dispone de una visión completa de todos los residuos que pueda evaluar los efectos sinérgicos”, explica el investigador.
Combinación de técnicas
Junto a la precisión, el nuevo sistema de detección se caracteriza por su capacidad para identificar, de forma simultánea, hasta 253 compuestos. Esto supone una ventaja respecto a la instrumentación que, hasta ahora, se ha aplicado al análisis de polen, programada para detectar sólo aquellos componentes con mayor probabilidad de estar presentes en una muestra.

Sin embargo, la propia movilidad de las abejas y la acción de la atmósfera en el transporte de contaminantes motivaron el desarrollo de una tecnología más sofisticada que ampliara la gama de compuestos contaminantes y potencialmente tóxicos. “Es evidente que todos a la vez no van a estar presentes en una muestra, pero es mucho más correcto y fiable disponer de métodos que permitan rastrear el mayor número posible de pesticidas”, aclara el experto.
Estas innovaciones se consiguen a través de un conjunto de técnicas de análisis denominadas cromatografía de gases y líquidos, acoplada a espectrometría de masas en tándem. Su finalidad es identificar, separar y cuantificar los distintos elementos del polen.
Para ello, la muestra se somete a diversos procesos físicos y químicos que proporcionan información compleja y variada. Por ejemplo, qué tipo de componentes aparecen o cómo es la estructura y el nivel de concentración de cada uno de ellos.
De esta forma, los investigadores pueden detectar la presencia de plaguicidas, elaborar una clasificación y determinar las cantidades de la muestra.
Problema mundial
En este trabajo, financiado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente, los investigadores han aplicado esta metodología al análisis de, hasta el momento, 41 muestras de polen de abejas de diferentes zonas de España.
Los resultados, que se recogen en el artículo ‘A sensitive and efficient method for routine pesticide multiresidue analysis in bee pollen samples using gas and liquid chromatography coupled to tandem mass spectrometry’, publicado en la revista Journal of Chromatography A,ayudarán a los expertos a determinar la influencia de los pesticidas en el despoblamiento de las colmenas, una situación que se produce cuando las abejas obreras no regresan a la colonia y mueren.
La importancia de estos insectos en la preservación de la biodiversidad se debe a su labor polinizadora, proceso esencial para la reproducción de la mayoría de las plantas, ya sean silvestres o cultivadas. “Las abejas cumplen un papel decisivo en la producción de alimentos y en el mantenimiento de los ecosistemas naturales. Su desaparición es un problema que surge, de forma intensa, hace unos cinco años, a escala mundial. Por lo tanto, hay un gran interés por entender qué está pasando con estos insectos”, asevera el responsable de este estudio.
En este sentido, el investigador señala que aún es pronto para confirmar la implicación de los pesticidas en la reducción de las colonias apícolas. “Hay que analizar otros aspectos contaminantes en las abejas. Además, hay otros factores que pueden afectar, entre ellos, la varroa, un tipo de ácaro que daña los insectos, o enfermedades como la noxema. Sólo cuando tengamos todos los datos podremos hacer una valoración global de la situación”, indica.
Referencia:
Parrilla Vázquez; A. Lozano; S. Uclés; M.M. Gómez Ramos; A.R. Fernández-Alba. ‘A sensitive and efficient method for routine pesticide multiresidue analysis in bee pollen samples using gas and liquid chromatography coupled to tandem mass spectrometry’. Journal of Chromatography A 1426 (2015) 161–173.http://dx.doi.org/10.1016/j.chroma.2015.11.081


FUENTE: FUNDACIÓN DESCUBRE

miércoles, 3 de febrero de 2016

EN LA VARIEDAD DE POLINIZADORES ESTÁ EL RENDIMIENTO DE CULTIVOS

Un estudio demuestra el rol fundamental que tienen para la producción agrícola los vectores que transportan polen y la importancia de tener diversidad en los paisajes agropecuarios.

Históricamente en la producción agrícola la luz, el manejo del agua, la cantidad de nutrientes y el control de plagas y malezas tuvieron mucha importancia para aumentar el rendimiento de cultivos. Sin embargo, se le prestó poca atención a un factor con gran incidencia: una adecuada polinización.

La polinización es el transporte de polen de la parte masculina –estambre- de la flor hacia la femenina –estigma-, que al depositarse sobre ella fecunda los óvulos. De este proceso surgen frutos y semillas de plantas silvestres y cultivadas. Este transporte lo realizan distintos vectores como el viento o el agua, o animales llamados polinizadores: aves, murciélagos e insectos como escarabajos, moscas, mariposas y más de 20 mil especies de abejas.
Una publicación en la prestigiosa revista Science demuestra que una mayor diversidad de estos polinizadores aumenta el rendimiento de distintos cultivos en pequeños y grandes campos.

“Fue un estudio que llevó, entre preparación y datos de campo, aproximadamente siete años. Se realizó en 344 campos con 33 sistemas de cultivo diferentes, en 12 países de África, Asia y Latinoamérica. Fue un esfuerzo en conjunto en los tres continentes en donde todos realizaron el mismo protocolo para estudiar de qué manera se podía aumentar la producción agrícola a través de la promoción de la biodiversidad”, explica Lucas Garibaldi, autor principal del trabajo e investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural (IRNAD) de la Sede Andina de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), donde se desempeña como su director.

Durante los últimos 50 años la producción agrícola aumentó sus rindes mediante la intensificación convencional, que se basa en un gran uso de agroquímicos y monocultivos y depende de insumos externos.

Lo que se plantea en este trabajo sobre el rol de los polinizadores es utilizar técnicas de intensificación ecológica que intenten restaurar los balances ecológicos a través de la biodiversidad y, como consecuencia, depender menos de insumos externos o complementarlos. De esta manera se podría aumentar la producción sin tener los altos costos ambientales y sociales del sistema tradicional.

“Uno de los aspectos importantes de este trabajo es que demuestra que la intensificación ecológica es factible y lo es donde es más necesario. La seguridad alimentaria no sólo depende de la cantidad de comida producida. Que un productor en Estados Unidos aumente un 5 por ciento la producción de maíz no implica mayor seguridad alimentaria para una persona que vive en África. Primero porque ese maíz muchas veces es utilizado para biocombustibles y no para alimentos y segundo porque la persona que vive en África no tiene dinero para comprar alimentos en un mercado. Por lo tanto hay que trabajar localmente con la gente que lo vive a diario y aumentar las producciones en esos lugares donde se usa el mismo alimento que se produce. Es una forma de reducir la pobreza, y si hay un excedente esa misma gente lo va a vender o intercambiar”, advierte el ingeniero agrónomo.
Garibaldi fue uno de los científicos encargado de entrenar a profesionales de los distintos países del mundo donde se realizaron los estudios para asegurar que las mediciones de factibilidad de la intensificación ecológica fueran las mismas. Se aplicó un protocolo en común que contiene los requerimientos para relevar distintos campos con manejos contrastantes, algunos con más intensificación ecológica que otros, y evaluar su cantidad de polinizadores y a partir de allí relacionarlos con la cantidad producida. En el proceso de medición de las toneladas que obtienen los productores por hectárea, descubrieron que existen escenarios de ‘ganar-ganar’ ya que más producción también implica que haya una mayor biodiversidad mientras que en la intensificación convencional más producción implica menos biodiversidad por el uso de agroquímicos para el control de plagas.

Los campos fueron seleccionados porque tenían producciones regionales relevantes que dependían en alguna medida de polinizadores como canola, arvejas, habas, melones, sandías, porotos, girasol, algodón, café, mango, alfalfa, cardamomo, tomates, manzana y frambuesas, entre otros.

La idea del trabajo fue contrastar grandes y pequeños establecimientos, y por eso se trató de tener representados aproximadamente 50 por ciento de cada uno. Los especialistas detectaron que en los campos grandes que tienen menos contacto con hábitats naturales había una menor biodiversidad, y por lo tanto no había un buen efecto de los polinizadores.

“A partir de este estudio hay un mensaje claro de que es importante promover la diversidad en los paisajes agrícolas. Esta cuestión no solamente es importante desde el punto de vista de la herencia biocultural sino también desde los aspectos económicos de la producción y de seguridad alimentaria. Los resultados son consistentes, los países deberían establecer políticas en este sentido”, concluye el investigador.

FUENTE: CONICET/DICYT 

miércoles, 9 de diciembre de 2015

LOS INSECTOS POLINIZADORES SILVESTRES CUMPLEN UN PAPEL CLAVE EN LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA GLOBAL

No solo las abejas, sino también otros insectos polinizadores silvestres como las moscas, los escarabajos, las polillas, las mariposas, las hormigas y las avispas cumplen un papel clave en la producción agrícola global. Un equipo con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha recopilado 39 estudios en cinco continentes. En ellos se comparan los beneficios en la polinización de los insectos salvajes con las abejas. Los resultados aparecen publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Las abejas, tanto las salvajes como las domésticas, son consideradas los insectos más efectivos en la polinización de los cultivos de todo el mundo. No obstante, la contribución que llevan a cabo otros polinizadores cumple, según esta investigación, “un papel importante” en la producción agrícola y en la estabilidad de cara al cambio climático.
Según las mediciones de los investigadores, los insectos al margen de las abejas contabilizan entre el 25% y el 50% de las visitas a las flores. “Nuestros resultados indican que estos insectos aportan un beneficio a los cultivos que es único”, indica Ignasi Bartomeus, investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana.
De hecho, los insectos silvestres responden de forma diferente a las abejas a la presencia de vegetación natural en el entorno, un hallazgo que podría tener implicaciones a la hora de afrontar cualquier cambio que se produzca en el uso del suelo. “El servicio que aporta el resto de insectos es valioso y da cierta seguridad para afrontar este problema”, destaca Bartomeus.
El trabajo también sugiere que no está todo perdido con el declive de las poblaciones de abejas y que ambos grupos de insectos son necesarios para una producción “óptima”. “Aunque estos insectos son menos efectivos que las abejas, superan ligeramente las visitas a las flores, así que se compensa el papel que cumplen en la polinización”, asegura Romina Rader, de la Universidad de Nueva Inglaterra (Australia), autora principal del estudio.


Romina Rader et al. Non-bee insects are important contributors to global crop pollination. PNAS. DOI: 10.1073/pnas.1517092112

lunes, 7 de julio de 2014

LOS POLINIZADORES, CLAVE PARA ENTENDER LA INTEGRACIÓN FENOTÍPICA DE LAS FLORES

Las flores son estructuras complejas integradas fenotípicamente (es decir, desempeñan una función para la que evolucionaron mediante selección natural) que benefician la eficacia de las plantas. Dicha integración se da en gran medida a través del ajuste morfológico y conductual de los polinizadores con las flores. Un estudio que cuenta con la participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha confirmado que la especialización en los sistemas de polinización promueve la integración fenotípica de las flores.

La comunidad científica aceptaba ampliamente que las plantas que son polinizadas por un reducido número de especies animales -especialistas- exhiben flores más integradas que aquellas que son polinizadas por un amplio y diverso número de ellos –generalistas-. Ahora los resultados publicados en la revista Philosophical transactions B respaldan esta idea.


En este estudio los investigadores han empleado plantas relacionadas filogenéticamente entre sí, 40 especies del género Erysimum L. A diferencia de los pocos estudios existentes hasta la fecha, todas ellas son generalistas en su interacción en la polinización. “Por primera vez hemos demostrado con métodos analíticos rigurosos que a mayor grado de especialización en la interacción con los polinizadores, mayor nivel de integración fenotípica”, explica José María Gómez, científico del CSIC.

Los resultados del estudio demuestran que a pesar de ser un grupo de plantas generalistas, la mayoría tienen flores integradas fenotípicamente. Además, las especies más especialistas dentro de ellas tienen flores con un grado de integración fenotípica significativamente superior. “El futuro pasa ahora por comprobar si se trata de un patrón frecuente en la naturaleza o si es simplemente un fenómeno particular del grupo de especies incluidas en el presente estudio”, añade Gómez.


Jose María Gómez, Francisco Perfectti y Christian Peter Klingenberg. The role of pollinator diversity in the evolution of corolla-shape integration in a pollination-generalist plant clade. Philosophical transactions B. DOI: 10.1098/rstb.2013.0257

jueves, 5 de diciembre de 2013

UN ÁRBOL “DOMINA” A LAS HORMIGAS PARA QUE LO DEFIENDAN DE ATAQUES

La interacción de diferentes especies que conviven y obtienen beneficios recíprocos, llevó a un grupo de investigadores del Cinvestav, unidad Irapuato, a estudiar este fenómeno conocido como mutualismo. En específico, el existente entre acacias y hormigas, pues estas últimas protegen al árbol con su vida porque es su única fuente de alimento.

“Sin mutualismo, no habría frutas, granos ni plantas, ya que dependen de la interacción con las bacterias o la polinización de las flores”, afirma Martín Heil, investigador del Laboratorio de Ecología de Plantas del Cinvestav Irapuato, quien junto con sus colegas del Instituto Max Planck, en Alemania, realizó un estudio en Oaxaca con 12 especies de hormigas que habitan los árboles de acacia.

De esos 12 tipos, agrega, cinco desarrollaron una ‘adicción’ a la planta hospedera debido a que produce un néctar sin azúcar y ‘agrega’ al mismo un elemento capaz de desactivar una enzima digestiva de estos insectos para impedirles digerir la sacarosa.

“Por tales razones, las hormigas dependen totalmente de la planta para sobrevivir, de ahí que la defiendan agresivamente, pues si la acacia recibe algún daño hace menos fotosíntesis, reduce su producción de néctar y el insecto sufre”, detalla el doctor Heil.

Además, resalta que este mutualismo es un modelo ecológico interesante que podría utilizarse para la reforestación, ya que permitiría formar, regenerar y preparar suelos degradados para otras especies vegetales. “Algunos métodos similares se han utilizado en Malasia para reforestar”.
Las ventajas de investigar los mecanismos de defensa de las plantas silvestres, como los mutualismos, ayuda a establecer una protección de los cultivos sin causar daño al entorno. “Comprender estos procesos permite planear y ejecutar una protección de los cultivos contra plagas y enfermedades, lo cual será benéfico al medio ambiente”, precisa.

Empero, esta adaptación es como una manipulación de la planta hacia su “defensora”, pues la hormiga sin el néctar del árbol podría sobrevivir dos semanas, en tanto el arbusto sin estos insectos tras dos meses ya no tendría follaje y sería más susceptible al ataque de plagas.

Cabe destacar que a partir de la investigación del doctor Heil surgió la pregunta sobre si el árbol se adaptó a esa reciprocidad o fue la hormiga, a lo que el investigador respondió que “lo más probable es que fue pura coincidencia. Se encontró un mecanismo que indica que la planta adapta la composición bioquímica de la recompensa (alimento) hacia el consumidor deseado”.

Aunque la cooperación es común en la naturaleza, por ejemplo, las flores atraen a las abejas y les “pagan” con néctar el servicio de la polinización; frutos dulces son el pago para los animales encargados de la dispersión de las semillas, y algunos peces atienden a otros para quitarles sus parásitos, los investigadores aún no descubren cómo es que estos mutualismos se mantienen estables, pues existen abejas y avispas que roban néctar de las flores sin polinizar.

FUENTE: AGENCIA ID/DICYT

martes, 10 de septiembre de 2013

PRIMERA RESERVA ENTOMOLÓGICA DE ESPAÑA

La dehesa de Campanarios de Azaba, en Salamanca, se ha convertido en la primera Reserva Entomológica de España. La Fundación Naturaleza y Hombre, que gestiona este espacio con el objetivo de conservar la biodiversidad de la dehesa como ecosistema, ha recibido hoy en Salamanca el diploma que acredita este reconocimiento por parte de la Asociación Española de Entomología. El objetivo es crear una red de reservas de insectos en toda España.

Eduardo Galante Patino, presidente de la Asociación Española de Entomología, ha destacado el carácter pionero de esta iniciativa, puesto que sólo en el Reino Unido hay experiencias parecidas. “Nosotros queremos hacer una auténtica red en España y éste es el pistoletazo de salida”. La creación de esta red sería posible en colaboración con particulares, administraciones locales y otras organizaciones cuando haya un compromiso de conservación de hábitats.

La dehesa de Campanarios de Azaba posee una gran riqueza de especies de artrópodos y poblaciones de especies de insectos amenazadas. Su elección como primera Reserva Entomológica es “un apoyo a una reserva privada que se está gestionando teniendo en cuenta el papel del hombre en la naturaleza, un papel no agresivo, sino de manejo del medio”, destaca Eduardo Galante. El modelo es una conservación integral de todos los elementos de la dehesa, teniendo en cuenta que “la biodiversidad que hoy observamos es el resultado de la cultura y de la historia”.

A través de la creación de la nueva reserva se apoya al grupo de animales más abundante de la Tierra, puesto que se calcula que existen 1.700.000 especies conocidas y que, de ellas, más de un millón son insectos. Generalmente, “estamos gestionando la naturaleza pensando en los vertebrados, que sólo son 4%”, advierte el presidente de la asociación, cuando el papel ecológico de los insectos resulta fundamental, ya que sin ellos “no habría polinización ni control biológico”.

José Ángel Arranz, director general del Medio Natural de Castilla y León, ha recordado que la región se encuentra entre los territorios europeos con un mayor índice de biodiversidad. “Cuando contamos especies, los vertebrados aportan un número reducido de taxones, pero cuando descendemos a grupos como los artrópodos encontramos esa biodiversidad a veces encerrada en hábitats escondidos y poco divulgados”, ha declarado.
Una reserva de este tipo es “un compromiso voluntario de conservación de sus propietarios o gestores basado previamente en un análisis científico que hace la propia Asociación Española de Entomología y que indica que realmente tiene unos valores importantes”. Tener este reconocimiento “debe ayudar a que se pueda llevar a cabo la conservación de estos territorios y desde las administraciones intentaremos que los proyectos que lleguen tengan prioridad para quienes han mostrado un compromiso”, asegura el director general.
Arranz ha destacado el modelo de conservación de Campanarios de Azaba, que agrupa desde los mamíferos y las aves hasta los insectos y que puede ser “un ejemplo que demuestre que es posible tener modelos de rentabilidad económica basados en poner en valor la biodiversidad. Ligado a eso, hay muchos proyectos científicos que se van desarrollando con diferentes instituciones”, agrega.
La Asociación Española de Entomología, fundada por un grupo de profesores e investigadores de la Universidad de Salamanca hace 35 años, celebra esta semana en el Edificio Dioscórides de la Facultad de Biología de la institución académica salmantina las XXX Jornadas de la Asociación Española de Entomología, que están sirviendo para conocer las últimas investigaciones en esta rama del conocimiento.
FUENTE: JPA/DICYT

miércoles, 3 de octubre de 2012

DESARROLLAN NUEVAS MANERAS DE PROTEGER LOS AGUACATES

Científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) están desarrollando nuevas estrategias para combatir un escarabajo que amenaza a los árboles que producen los aguacates.
La marchitez del laurel es causada por el hongo Raffaelea lauricola, es propagada por el escarabajo de la ambrosia del laurel rojo, el cual es un insecto invasor originario de Asia que se ha extendido a Carolina del Norte, Carolina del Sur, Florida y el Misisipí. La enfermedad mata hasta al 95% de los árboles infectados. Los científicos están preocupados por la extensión de la enfermedad a México y el estado de California, los cuales son áreas principales de producción de aguacates. Otros tipos de árboles de laurel también pueden ser infectados por esta enfermedad.
Paul Kendra y sus colegas en la Estación de Investigación de Horticultura Subtropical perteneciente al ARS en Miami, Florida, están trabajando para minimizar la amenaza. Ellos están buscando cebos químicos para utilización en trampas para capturar los escarabajos. También están tratando árboles en la colección de germoplasma de aguacates del ARS con fungicidas para retardar la propagación de la enfermedad, y están enviando árboles de la colección en Miami a sitios libres de la enfermedad.
Estudios previos demostraron que semejantes a los otros escarabajos que atacan la corteza de árboles, el escarabajo de la ambrosia del laurel rojo "olfatea" los compuestos volátiles. En experimentos de campo, los investigadores compararon el número de escarabajos de la ambrosia del laurel rojo atraídos a cebos a base del aceite de manuka, cebos a base del aceite de phoebe, y pedazos de madera del árbol de lichi y de las tres razas de árboles de aguacate. Las pruebas se realizaron en un área de conservación de la Florida que ha sido infestado por el escarabajo desde el 2007.
En pruebas de laboratorio, los investigadores también realizaron pruebas en las cuales los escarabajos pudieron escoger entre la madera de lichi y la madera de aguacate. Los compuestos emitidos por los dos tipos de madera fueron analizados utilizando la cromatografía de gases y espectrometría de masas.
Los resultados publicados en 'Journal of Chemical Ecology' (Revista de Ecología Química) demostraron que los escarabajos no tuvieron ninguna preferencia fuerte entre las tres razas de aguacate, y que ellos prefieren la madera de lichi. Entre los 29 compuestos detectados en las pruebas, los resultados demostraron la eficacia de tres compuestos en atraer el escarabajo, y la madera de lichi contuvo cantidades grandes de estos tres compuestos.
Investigaciones subsiguientes, con resultados publicados en 'Journal of Economic Entomology' (Revista de Entomología Económica), demostraron que los cebos que contuvieron el aceite de phoebe duraron por 10 a 12 semanas, pero los cebos que contuvieron el aceite de manuka duraron por solamente dos a tres semanas. La nueva información sobre la eficacia de los cebos a base del aceite de manuka podría ser útil para los oficiales de agricultura en la Florida, los cuales usan estos cebos en el monitoreamiento de los escarabajos.
Los oficiales y los productores de aguacate también pueden beneficiarse del descubrimiento sobre la preferencia de los escarabajos para la madera recién cortada. Esta información también indica que los árboles están más vulnerables a los ataques por los escarabajos durante la poda.
Lea más sobre esta investigación en la revista 'Agricultural Research' de octubre del 2012.