viernes, 17 de junio de 2016

UN ESTUDIO ANTICIPA EL IMPACTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO SOBRE LOS CÍTRICOS

Una investigación pionera de la Universitat Jaume I ha analizado el impacto conjunto de estreses fundamentales vinculados con el cambio climático sobre el cultivo de cítricos: la sequía y el calor, con el objetivo de avanzar en la formulación de herramientas para afrontar el calentamiento global. Los resultados del trabajo se acaban de publicar en la revista BMC Plant Biology.

La falta de recursos hídricos y las elevadas temperaturas han sido estudiadas tradicionalmente «de forma aislada, pero debemos tener en cuenta que las condiciones adversas se dan en la naturaleza simultáneamente. Por este motivo, decidimos combinar ambos estreses y comprobar sus efectos», señala una de las autoras de la investigación, Sara Izquierdo Zandalinas, investigadora del Departamento de Ciencias Agrarias y del Medio Natural.

Este trabajo ha profundizado en el impacto de la sequía y el calor sobre parámetros fisiológicos y de regulación hormonal en los dos patrones más comunes utilizados en citricultura, el pie Citrange Carrizo y el mandarino Cleopatra. Una de las conclusiones más importantes del estudio es que el pie Citrange Carrizo –el empleado en la mayor parte de las variedades citrícolas cultivadas en el campo valenciano– parece ser más tolerante a la combinación de sequía y calor que el Cleopatra.
«Las principales causas de esta mayor tolerancia apuntan a un aumento de la transpiración, que daría lugar a una menor temperatura de las hojas, unida a una menor incidencia de estrés oxidativo», argumenta el profesor e investigador del mismo departamento Vicent Arbona.

Además, los resultados hormonales de este estudio indican que las respuestas de los cítricos a la combinación de sequía y calor «son específicas y no meramente un efecto aditivo de los estreses aislados», añade Arbona.

Naranjos más adaptados al clima extremo

Este estudio de la Universitat Jaume I constituye una aproximación inicial para saber «hacia dónde tienen que avanzar los patrones de cítricos con factores reales para que tengan una mayor resistencia a las condiciones climáticas más extremas que se preveen para el área mediterránea», explica Sara Izquierdo, quien subraya las posibilidades que ofrecen las técnicas de mejora genética y los cultivos biotecnológicos.
El profesor Vicent Arbona y la investigadora Sara Izquierdo Zandalinas están adscritos al Departamento de Ciencias Agrarias y del Medio Natural de la Universitat Jaume I. Desarrollan su investigación en el grupo de Ecofisiología y Biotecnología dirigido por el catedrático Aurelio Gómez Cadenas. Entre las principales líneas de investigación de este grupo destacan las respuestas y los mecanismos de tolerancia de los cítricos y otros cultivos a estreses abióticos, como las sequías, las inundaciones o la salinidad, y su control hormonal. Además, el grupo aplica técnicas de biotecnología como el cultivo in vitro y determina los cambios metabólicos de las plantas en respuesta al estrés.
FUENTE: UJI/DICYT 

miércoles, 15 de junio de 2016

EN BUSCA DEL TOMATE CON SABOR

El campo en España no atrae especialmente a los jóvenes. Y mucho menos en la Comunidad de Madrid donde la capital eclipsa la presencia del sector primario. Una capital que es una amalgama urbana donde los niños no saben que el pollo de los filetes tenía antes plumas y donde los tomates no saben a nada.

En este rosario de tópicos parcialmente ciertos, es particularmente llamativo que una multinacional de la distribución alimentaria de origen francés como Alcampo venda, en sus 14 hipermercados de la Comunidad de Madrid y sólo en temporada, variedades de tomate locales y en peligro de extinción, que produce Víctor Sánchez, un joven agricultor de Aranjuez, y cuyas semillas fueron recuperadas por el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA). Un trabajo a tres bandas que arrancó en 2012 y que es el único de estas características para Alcampo en España.

Aunque se enmarca entre sus acciones de responsabilidad social corporativa, desde Alcampo afirman que los tomates, a la venta desde principios de agosto hasta esta misma semana, «tienen una gran aceptación en el consumidor», explica Sergio Román, responsable de Auchan Producción Controlada, que indica que hasta la temporada pasada se vendieron 7.000 kilos de estos tomates.
«No es una producción intensiva ni de invernadero y es un tomate con una piel muy fina y difícil de cultivar», explica Víctor desde un huerto donde reivindica «el manejo ético, racional y sostenible del cultivo». No en vano, y aunque las bandejas de estos tomates no tienen certificado ecológico, el uso de fitosanitarios se ha reducido al máximo, hasta el punto de que para combatir las plagas se usan otras especies animales, al modo más natural y respetuoso con el medio ambiente posible.

Este año sólo se han dado dos de las seis variedades de tomate que se recuperaron para el proyecto: el tomate moruno y el tomate de Olmeda. Ambos son inconfundibles: más rojo el moruno y con una maduración de dentro hacia afuera el de Olmeda. Los investigadores del IMIDRA, coordinados por Cristina de Lorenzo, directora de transferencia de la entidad, recorrieron las casas de los agricultores más mayores de la región para recuperarlas. «Muchos las tenían guardadas en botes o en saquitos para absorber la humedad», refiere.
La cosecha -y por ende la venta en los supermercados, pues aquí no existe la cámara frigorífica- acabó esta semana con las primeras lluvias de otoño. En la mente de Víctor está extender este programa al fresón de su tierra. Mientras, seguirá cultivando con mimo, aunque sea para vender sólo durante dos meses al año, tomates que por saber, saben a tomate.

FUENTE: El Mundo

viernes, 20 de mayo de 2016

EL 20% DEL TERRITORIO ESPAÑOL SE HA DESERTIFICADO

Un 20% del territorio español ya se ha desertificado, y un 1% está degradándose, según concluye un estudio liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Los resultados, basados en la actualización de dos sistemas de medición, se han publicado en la revista Science of the Total Environment.

Con este trabajo se contribuye al establecimiento de un Sistema Integrado de Evaluación y Vigilancia de la Desertificación, objetivo primordial del Programa de Acción Nacional contra la Desertificación, publicado en 2008. En este trabajo, liderado por investigadores de la Estación Experimental de Zonas Áridas, en Almería, se han desarrollado dos herramientas: un mapa de condición de la tierra que permite conocer la situación de degradación del territorio y sus tendencias, y un conjunto de modelos de simulación sobre cada paisaje de desertificación detectados en el programa, para estimar el riesgo de desertificación de cinco casos representativos y establecer la jerarquía de los factores que intervienen en el proceso. “Los primeros modelos de simulación implementados revelan que los cultivos herbáceos afectados por erosión son el paisaje más proclive a desertificarse. Además, en cada uso del suelo considerado, los factores dominantes son los climáticos por encima de los socioeconómicos”, explica el director del estudio, Jaime Martínez Valderrama, investigador del CSIC en la Estación Experimental del Zonas Áridas.

El trabajo ha sido elaborado con el apoyo de la Universidad Politécnica de Madrid y el Instituto de Economía, Geografía y Demografía, del Centro de Ciencias Humanas y Sociales. El investigador advierte, sin embargo, que “es necesario estudiar más casos para cubrir la casuística que ofrece el territorio español y que permita reproducir los análisis en distintos lugares. Hasta que se complete dicha tarea no será posible obtener conclusiones robustas y generalizar los resultados expuestos”. La Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación entró en vigor el 26 de diciembre de 1996. En la actualidad ha sido firmada por 191 países, entre ellos España.

Todos los países signatarios tienen la obligación de elaborar y ejecutar un Programa de Acción Nacional contra la Desertificación, que es el principal compromiso contraído con este acuerdo. España publicó su plan en 2008, gracias la centralización de diversos esfuerzos promovidos por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. La Estación Experimental de Zonas Áridas ha participado desde el principio en su elaboración y redacción.

Jaime Martínez-Valderrama, Javier Ibáñez, Gabriel del Barrio, María E. Sanjuán, Francisco J. Alcalá, Silvio Martínez-Vicente, Alberto Ruiz, Juan Puigdefábregas. Present and future of desertification in Spain: Implementation of a surveillance system to prevent land degradation. Science of the Total Environment. Doi: 10.1016/j.scitotenv.2016.04.065


FUENTE: CSIC

jueves, 12 de mayo de 2016

UN PROYECTO EUROPEO BUSCA MEJORAR EL USO DE RECURSOS GENÉTICOS DE TOMATE, PATATA, PIMIENTO Y BERENJENA

En el marco del proyecto, se creará una base de datos integral de decenas de miles de variedades, junto con sus características genéticas y morfológicas

Utilizar de forma más eficiente los recursos genéticos de tomate, patata, pimiento y berenjena para conseguir nuevas variedades más resistentes a enfermedades y al cambio climático y con mayor valor nutricional. Este es el objetivo de G2PSOL, un proyecto europeo financiado por el programa Horizonte 2020, entre cuyos socios se encuentra la Universitat Politècnica de València, a través del Instituto de Conservación y Mejora de la Agrodiversidad Valenciana (COMAV).

Según explica Jaime Prohens, director del COMAV de la UPV, actualmente a nivel mundial hay unas 120.000 accesiones de estos cultivos en bancos de germoplasma. De todas ellas, más de la mitad -65.000- pertenecen a los distintos socios del proyecto. 

“Se trata de recursos genéticos de gran valor pero que muchas veces están infrautilizados. En este proyecto queremos hacer un inventario de los bancos de germoplasma y colecciones de todo el consorcio y, a partir de ahí, crear un portal en el que se incluyan los datos de las variedades almacenadas en los principales bancos de germoplasma, junto con la información genética y morfológica obtenida tanto en el proyecto, como con anterioridad al mismo”, explica Prohens.

Este banco permitirá a los mejoradores de especies identificar dónde se localizan aquellos recursos que necesiten, no sólo por los datos de origen, sino por sus características agronómicas; ayudará también a detectar duplicados y, en definitiva, “permitirá optimizar su utilización para la mejora de las variedades en las que se centra el proyecto”. 

Genotipado masivo

Uno de los primeros pasos de este proyecto internacional será la realización de un genotipado masivo de los recursos, con el objetivo de conocer su diversidad genética para poder formar lo que se conoce como colecciones nucleares -una colección nuclear es un número reducido de variedades, entre 200 y 300 incluyendo especies silvestres, en la que está representado un máximo de diversidad genética. “Esas colecciones se cultivarán en diferentes países y se evaluará su respuesta frente a diferentes caracteres agronómicos, de resistencia y de interés nutricional”, apunta Prohens.

Programas de premejora

G2PSOL incluye también la puesta en marcha de diferentes programas de premejora como estrategia previa a la futura obtención de nuevas variedades. “Para ello, trabajaremos en el cruzamiento de especies silvestres o de variedades no comerciales pero con algún rasgo de interés –resistencia a enfermedades, por ejemplo- con otras para la generación de esas variedades vegetales mejoradas”, apunta Jaime Prohens.

Participación COMAV

Dentro de este proyecto, el COMAV de la Universitat Politècnica de València coordinará todo el trabajo de inventario de recursos genéticos y establecimiento de descriptores unificados. Participará también en el genotipado y secuenciación, fenotipado de las colecciones nucleares y premejora. Todo ello será dirigido por Mª José Díez, como responsable del Banco de Germoplasma del COMAV, y Jaime Prohens.

El proyecto, que se extenderá hasta el año 2021, está coordinado por el Dr. Giovanni Giuliano de la Agencia Nacional para las Nuevas Tecnologías, Energía y Desarrollo Económico Sostenible, de Italia. Y en total, aglutina a diecinueve socios de doce países, en concreto: Reino Unido, Holanda, Alemania, España, Francia, Polonia, Italia, Bulgaria, Israel, Perú, Turquía y Taiwan.


FUENTE: UPV/DICYT 

jueves, 28 de abril de 2016

DUELO ENTRE ABEJAS POR LAS FLORES DEL MELÓN

La abeja de la miel no es la principal polinizadora de las flores del melón en la península ibérica, como ocurre en otros países. Un estudio realizado en cultivos de Ciudad Real, con participación de la Universidad Complutense de Madrid, revela que el insecto con mayor peso es una pequeña abeja silvestre, aunque polinizaron las plantas hasta 31 especies diferentes.

Entre las 20.000 especies de abejas que existen, la más conocida es la de la miel (Apis mellifera). En numerosos países, este insecto es el principal polinizador de las flores del melón, pero en la península ibérica la situación cambia. Un estudio en el que participa la Universidad Complutense de Madrid (UCM) revela que, en un área de cultivo de melones de Ciudad Real, las flores de esta fruta fueron visitadas por 31 especies de abejas diferentes. 
“Cuatro de ellas, pertenecientes a la familia Halictidae, resultaron dominantes y fueron las más constantes”, explica Concepción Ornosa, profesora e investigadora del departamento de Zoología y Antropología Física de la UCM y una de las autoras del trabajo, publicado en Entomological Science.
La abeja de la miel también transportaba el polen de las flores, pero en mucha menor medida, junto a otras cuatro especies de la familia Halictidae, conformando un grupo más accesorio.
La recogida de las muestras se hizo en dos períodos de tiempo, durante los meses de primavera y verano de 2011 y 2012. “Había que adaptarse al período de floración del melón y a los ciclos de vida de los polinizadores”, destaca Ornosa. 
Los científicos recolectaron y estudiaron los insectos en el laboratorio. Para ello utilizaron dos métodos: muestreo con manga entomológica a largo de franjas del cultivo y muestreo indirecto con diferentes tipos de trampas. 
Declive de la población  

El área analizada de “El Chaparrillo” contaba con 232 plantas de melón, distribuidas en 29 hileras. Los resultados revelaron que más del 70% de las abejas polinizadoras pertenecían al género Lasioglossum, unos insectos de pequeño tamaño. Entre estas especies, la principal polinizadora fue L. malachurum, que tiene hábitos sociales y  vive en colonias. 
Los investigadores, entre los que se encuentran científicos de la Universidad de Valencia y del Instituto de Ciencias Ambientales de Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha, alertan del declive general de la población de abejas y de las consecuencias que tiene para la polinización de cultivos, un proceso clave para el desarrollo de semillas y frutos.
“Todas las abejas no parecen verse afectadas del mismo modo y podría pensarse que las especies menos vulnerables podrían suplir en la función polinizadora a las demás, lo que probablemente funcionaría solo en algunos casos”, advierte la científica. 
Según los investigadores, es un error pensar que si desaparecen unas especies podríamos apostar por otras, sin tener en cuenta las interrelaciones que se dan entre ellas y respecto al entorno. 
Referencia bibliográfica:
Sara Rodrigo Gómez, Concepción Ornosa, Jesús Selfa, Miguel Guara y Carlo Polidori. “Small sweat bess (Hymenoptera: Halictidae) as potential major pollinators of melón (Cucumis melo) in the Mediterranean”,Entomological Science 19 (1), febrero 2016. DOI: 10.1111/ens.12168.

Fuente: Universidad Complutense de Madrid

martes, 26 de abril de 2016

LA TIERRA ES CADA VEZ MÁS VERDE DESDE HACE 33 AÑOS

El planeta se ha enverdecido desde 1982 en unos 36 millones de km2, una superficie similar al doble de los Estados Unidos.

Este ‘enverdecimiento’ es sobre todo resultado del efecto fertilizante que ejerce el dióxido de carbono en las plantas.

El estudio se ha realizado a partir de imágenes de satélites que han captado el aumento de la superficie foliar terrestre.


 La Tierra tiene ahora más superficie verde que hace tres décadas. La cantidad de biomasa verde –las hojas– ha aumentado de manera significativa en el 40% de las regiones del planeta desde 1982 a 2015, mientras que sólo en un 4% se ha apreciado una pérdida significativa de vegetación, según un estudio internacional con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y que ha sido publicado en la revista Nature Climate Change.

"Con este estudio, hemos podido atribuir el enverdecimiento del planeta al aumento de los niveles de CO2 atmosféricos provocado por el consumo de combustibles fósiles", asegura Josep Peñuelas, investigador del CSIC en el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales. Al haber más CO2, las plantas han podido generar más hojas capturándolo de la atmósfera, durante la fotosíntesis. Gracias a ello, el incremento de la concentración de este gas de efecto invernadero se ha visto frenado.

Este gran aumento de verdor "puede tener la capacidad de cambiar los ciclos del agua y del carbono a nivel global", añade Peñuelas. Otros estudios ya habían detectado antes que las plantas eran capaces de almacenar cada vez más carbono desde 1980, lo que concuerda totalmente con la idea de enverdecimiento (‘greening’, en inglés) planetario que defiende este estudio.

Las emisiones de CO2 siguen siendo un problema
Sin embargo, esto no significa que el aumento de CO2 atmosférico sea positivo para el clima. A pesar de esta mayor cantidad de hojas, "el cambio climático, el aumento de la temperatura global, el incremento del nivel del mar, el deshielo o las tormentas tropicales cada vez más potentes son un hecho", asevera Peñuelas. Además, añade que "el efecto fertilizante del dióxido de carbono cada vez es menor a medida que las plantas van aclimatándose a este aumento o echan de menos otros recursos necesarios para su crecimiento como el agua o los nutrientes, sobre todo el fósforo".
Esta fertilización que ejerce el CO2 es el principal motivo (en un 70%) por el que la Tierra se está enverdeciendo. El estudio, además, identifica otras razones que habrá que seguir para ver cómo evoluciona la vegetación planetaria: el cambio climático (en un 8%), el nitrógeno atmosférico (9%) y los cambios de usos del suelo (4%).


Zhu, Z., Peñuelas, J., et al. Greening of the Earth and its divers. Nature Climate Change. DOI: 10.1038/NCLIMATE3004

viernes, 15 de abril de 2016

FRAMBUESAS QUE SE TRANSFORMAN EN MOLÉCULAS BENEFICIOSAS PARA LA SALUD

Investigadores del área de ‘Tecnología, Postcosecha e Industria Agroalimentaria’ del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA), Centro Alameda del Obispo, en Córdoba, han analizado el proceso de absorción y metabolización de dos grupos de micronutrientes de las frambuesas, las antocianinas y los elagitaninos, considerados los responsables de su beneficio para la salud. Según los expertos, el paso por el aparato digestivo transforma esos compuestos iniciales en sustancias más pequeñas o metabolitos que producen efectos antiinflamatorios, antidiabéticos y anticancerígenos. Para los científicos, la identificación de estas moléculas es fundamental para conocer la implicación del consumo de frambuesa en la salud y potenciar el consumo de alimentos sanos.
Las antocianinas y los elagitaninos son dos grupos de polifenoles o compuestos antioxidantes que se encuentran de forma natural en algunas plantas y frutas como frambuesas y arándanos. Los primeros, son responsables de los tonos rojos y azulados de estas frutas. Por su parte, los elagitaninos, presentes también en almendras o nueces, se caracterizan por ser micronutrientes con una estructura química compleja.
Según los investigadores, ambos nutrientes poseen una serie de propiedades antiinflamatorias, antidiabéticas, antimicrobianas y anticancerígenas, demostradas en diversos estudios en humanos y modelos animales y en cultivos celulares.
Sin embargo, los científicos cordobeses han comprobado que estos efectos beneficiosos no son producidos por los compuestos en sí sino por sus metabolitos. “La función saludable de antocianinas y elagitaninos no puede ser entendida totalmente si no se conoce cómo y en qué son transformados por el organismo. Y hasta ahora no se había realizado un estudio completo y actualizado sobre la absorción, metabolismo y excreción de los antioxidantes de la frambuesa”, explica a la Fundación Descubre una de las investigadoras participantes en este  proyecto, Gema Pereira-Caro, de IFAPA Córdoba, en el que también han colaborado expertos de las universidades de Glasgow (Reino Unido) y Parma (Italia).
La experta señala que estos compuestos son micronutrientes que, al ingerirse, son metabolizados por el organismo y se convierten en moléculas de estructura química más sencilla o metabolitos. “Son estas sustancias, derivadas de la transformación de los micronutrientes iniciales, las que pasan al torrente sanguíneo y circulan por el cuerpo humano, llegando a los principales órganos donde inciden de forma positiva en la salud”, argumenta Pereira-Caro.
La función destacada del colon
La investigadora indica, además, la importancia del colon en la metabolización de esos micronutrientes. “Ambos compuestos son transformados por acción de la microflora intestinal ya sea por rotura, transformación o eliminación de enlaces químicos. La identificación de los metabolitos y su cuantificación en plasma y en orina, dese su ingesta hasta su expulsión, nos indica dónde se ha producido la transformación de los antioxidantes”, asegura.
Así, los expertos han comprobado que la mayor concentración de estas moléculas en plasma se produce entre la hora y la hora y media desde la ingesta de la frambuesa. Mientras, en orina, se ha encontrado más cantidad de otros metabolitos entre las seis y 24 horas posteriores a su paso por boca. “Esto indica que gran parte de los metabolitos procede de la degradación de los antioxidantes por las bacterias existentes en el colon”, prosigue la autora de este estudio.
Además, tanto los metabolitos como su concentración varían según las personas, un resultado que corrobora el papel del colon en el proceso de transformación. “Cada individuo posee una microbiota diferente que absorbe y metaboliza los micronutrientes de manera distinta”, argumenta.

Experimento con voluntarios
Para alcanzar estas conclusiones, reunidas en el artículo ‘New insights into the bioavailability of red raspberry anthocyanins and ellagitannins’, publicado en la revista Free Radical Biology and Medicine, los investigadores realizaron un experimento con diez voluntarios sanos, 5 hombres y 5 mujeres, de edades comprendidas entre los 18 y los 60 años, que ingirieron 300 gramos de puré de frambuesas.
Los expertos evaluaron la biodisponibilidad de los antioxidanes mayoritarios de las frambuesas, es decir, el proceso de absorción, transformación y excreción de las antocianinas y los elagitaninos en plasma y en orina. Para ello tomaron y analizaron muestras de ambos fluidos durante las 36 horas siguientes a la ingesta mediante técnicas analíticas avanzadas.
Los resultados mostraron la ausencia de coincidencia entre los compuestos iniciales presentes en las frambuesas y los metabolitos encontrados en plasma y orina. “Esto es consecuencia del proceso de transformación de las antocianinas y los elagitaninos al pasar por el tracto digestivo: se descomponen en una amplia variedad de moléculas distintas a las originales”, continúa explicando la investigadora.

Los metabolitos, moléculas clave
Para la investigadora, la identificación de los metabolitos de la frambuesa supone disponer de una herramienta de ensayo decisiva para el conocimiento de sus efectos saludables. “No tiene sentido, por ejemplo, que para comprobar las propiedades anticancerígenas de estos frutos se hagan ensayos con extractos ricos en antioxidantes de frambuesa. La realidad no es ésa, porque es el metabolito el que va a llegar al órgano diana y ejercer un efecto beneficioso”, asegura.
Avanzar en los procesos de metabolización de los compuestos fenólicos de los alimentos es el objetivo de los investigadores en su próximo proyecto donde ya trabajan con frutos como la naranja. “La finalidad de estos estudios es siempre la misma: conocer la transformación de los compuestos fenólicos tras su ingesta e identificar los metabolitos clave para probar sus efectos beneficiosos para potenciar el consumo de alimentos saludables para la población”, concluye la experta.
Referencia: 
Iziar A. Ludwig, Pedro Mena, Luca Calani, Gina Borges, Gema Pereira-Caro, Letizia Bresciani, Daniele Del Rio, Michael E.J. Lean, Alan Crozier. ‘New insights into the bioavailability of red raspberry anthocyanins and ellagitannins. Free Radical Biology and Medicine 89 (2015) 758–769. http://dx.doi.org/10.1016/j.freeradbiomed.2015.10.400


Fuente: M. José Llobregat / Fundación Descubre