jueves, 5 de diciembre de 2013

UN ÁRBOL “DOMINA” A LAS HORMIGAS PARA QUE LO DEFIENDAN DE ATAQUES

La interacción de diferentes especies que conviven y obtienen beneficios recíprocos, llevó a un grupo de investigadores del Cinvestav, unidad Irapuato, a estudiar este fenómeno conocido como mutualismo. En específico, el existente entre acacias y hormigas, pues estas últimas protegen al árbol con su vida porque es su única fuente de alimento.

“Sin mutualismo, no habría frutas, granos ni plantas, ya que dependen de la interacción con las bacterias o la polinización de las flores”, afirma Martín Heil, investigador del Laboratorio de Ecología de Plantas del Cinvestav Irapuato, quien junto con sus colegas del Instituto Max Planck, en Alemania, realizó un estudio en Oaxaca con 12 especies de hormigas que habitan los árboles de acacia.

De esos 12 tipos, agrega, cinco desarrollaron una ‘adicción’ a la planta hospedera debido a que produce un néctar sin azúcar y ‘agrega’ al mismo un elemento capaz de desactivar una enzima digestiva de estos insectos para impedirles digerir la sacarosa.

“Por tales razones, las hormigas dependen totalmente de la planta para sobrevivir, de ahí que la defiendan agresivamente, pues si la acacia recibe algún daño hace menos fotosíntesis, reduce su producción de néctar y el insecto sufre”, detalla el doctor Heil.

Además, resalta que este mutualismo es un modelo ecológico interesante que podría utilizarse para la reforestación, ya que permitiría formar, regenerar y preparar suelos degradados para otras especies vegetales. “Algunos métodos similares se han utilizado en Malasia para reforestar”.
Las ventajas de investigar los mecanismos de defensa de las plantas silvestres, como los mutualismos, ayuda a establecer una protección de los cultivos sin causar daño al entorno. “Comprender estos procesos permite planear y ejecutar una protección de los cultivos contra plagas y enfermedades, lo cual será benéfico al medio ambiente”, precisa.

Empero, esta adaptación es como una manipulación de la planta hacia su “defensora”, pues la hormiga sin el néctar del árbol podría sobrevivir dos semanas, en tanto el arbusto sin estos insectos tras dos meses ya no tendría follaje y sería más susceptible al ataque de plagas.

Cabe destacar que a partir de la investigación del doctor Heil surgió la pregunta sobre si el árbol se adaptó a esa reciprocidad o fue la hormiga, a lo que el investigador respondió que “lo más probable es que fue pura coincidencia. Se encontró un mecanismo que indica que la planta adapta la composición bioquímica de la recompensa (alimento) hacia el consumidor deseado”.

Aunque la cooperación es común en la naturaleza, por ejemplo, las flores atraen a las abejas y les “pagan” con néctar el servicio de la polinización; frutos dulces son el pago para los animales encargados de la dispersión de las semillas, y algunos peces atienden a otros para quitarles sus parásitos, los investigadores aún no descubren cómo es que estos mutualismos se mantienen estables, pues existen abejas y avispas que roban néctar de las flores sin polinizar.

FUENTE: AGENCIA ID/DICYT

lunes, 11 de noviembre de 2013

UNA GUÍA DE SEMILLAS DE FRUTOS CARNOSOS

Semillas de frutos carnosos del norte ibérico. Guía de identificación es el título de la guía editada por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Valladolid y elaborada por dos profesores de la Escuela de Ingenierías Agrarias de Palencia, Ángel Hernández Lázaro (Zoología) y Pilar Zaldívar García (Botánica) y la ex alumna Paloma Torroba Balmori.

La obra es fruto del trabajo de campo que han desarrollado sus autores a lo largo de varios años junto con la ingeniera de Montes, ahora exalumna de la UVa, en el que se recoge información práctica así como fotografías de semillas de frutos carnosos de 94 especies de plantas. Se trata de la primera guía práctica sobre este tema de la zona norte de España que ayudará tanto a alumnos como amantes de la naturaleza a identificar los diferentes tipos de semillas de frutos carnosos.

En esta guía se describen visualmente las semillas de los frutos carnosos silvestres y asilvestrados del norte ibérico, muchos de los cuales también se encuentran en la mitad sur peninsular. Además del interés puramente botánico de esta guía, se suma la utilidad como herramienta para determinar las semillas que se hallan en excrementos de vertebrados dispersantes, es decir, animales que dispersan las semillas ingerirlas como los osos, tejones, zorros o aves como los mirlos. E incluso es una ayuda para las diferentes líneas de investigación en frugivorismo (alimentación a base de frutas) o la endozoocoria (diseminación de las semillas vegetales por los animales frugívoros tras ingerir la parte carnosa que recubre la semilla).

En cada especie de planta se acompaña con una revisión de las especies animales que se alimentan de sus frutos. La guía tiene además una versión en DVD, según la información de la Universidad de Valladolid.

FUENTE: CGP/DICYT 

jueves, 17 de octubre de 2013

Geoffrey Cordell, profesor emérito del Departamento de Medicina Química y Farmacognosia de la Universidad de Illinois (Chicago) “LA GENTE YA NO SE ACUERDA DE QUE LAS MEDICINAS PROVIENEN DE PLANTAS NATURALES”

De acuerdo a cifras del Ministerio del Ambiente, de las 25.000 especies de flora presentes en nuestro territorio, 1044 son empleadas con fines medicinales por curanderos, sanadores, abuelas y nietos que heredaron esta sabiduría ancestral de sus antecesores. Si se separa el trigo de la paja de la charlatanería, la medicina tradicional constituye una alternativa de tratamiento de la salud (para muchos, la única a su alcance). ¿Cómo garantizamos su seguridad y eficacia? El Dr. Geoffrey Cordell, especialista en farmacognosia, se encuentra en nuestro campus como profesor visitante de la Sección Química del Departamento Académico de Ciencias de la PUCP.
¿Cuál es el campo de estudio de la farmacognosia?
La farmacognosia es una de las ramas más antiguas de la farmacología. Es el estudio de componentes biológicamente activos (drogas) de origen natural, que provienen de diversas fuentes como plantas, hongos, bacterias, animales, organismos marinos, o el ser humano. Abarca aspectos de la química, la biología, la farmacéutica y de todo aquello vinculado a la medicina tradicional (que en EE.UU. llamamos como “suplementos dietéticos”).


Hemos subestimado el potencial de esta medicina por mucho tiempo…
Es verdad. Aún persiste el prejuicio de pensar que las plantas medicinales no son poderosas. Sin embargo, cerca del 64% de la población mundial confía en la medicina tradicional como su única fuente de atención médica y casi el 50% de las drogas que se venden en el mercado local bajo prescripción son productos naturales o sus derivados.


Por ejemplo, la aspirina provino inicialmente de una fuente natural, ya que el ácido acetilsalicílico es una modificación de la salicina, sustancia que se encuentra presente en la corteza del sauce blanco. Ahora está molécula ya se encuentra sintetizada, pero hay muchas otras drogas, como la morfina o la codeína, que aún provienen de plantas naturales. No obstante, parece que la gente ya no se acuerda de ello o tal vez nunca lo supo. Por lo tanto, una de nuestras tareas es hacerles recordar de donde vinieron estos medicamentos.


La biodiversidad peruana es una fortaleza que podemos aprovechar para construir una industria farmacéutica local.
Perú es uno de los 17 países más megadiversos del mundo. Tiene una amplia gama de productos botánicos, así como mucha gente con amplio conocimiento de su uso. Alguna parte de esta información está documentada y otra parte no. Como firmante de la Convención sobre la Diversidad Biológica de la ONU, el Perú ha acordado elaborar un plan nacional para la conservación y el uso sostenible de su biodiversidad, así como proteger los conocimientos ancestrales de sus comunidades indígenas. Solo se convertirá en una industria cuando este proceso sea exitoso.


Acumular esa información parece una actividad al alcance de nuestra realidad económica…
Al contrario, es muy costosa. Ese es el problema: Hacer una investigación y validar el uso de la medicina tradicional es una propuesta cara. Por lo tanto, cada país deberá evaluar si tiene la capacidad, de manera individual o colectiva, de generar sus propios medicamentos. Algunos estarán preparados y a otros les tomará tiempo hacerlo. La diferencia entre ambos es como realizar un salto con garrocha y subir las escaleras: Si no cuentas con los recursos ni la experiencia para dar el gran salto, tendrás que avanzar a pequeños pasos. Y puede tomarte alrededor de 15 años alcanzar la misma altura.


¿Entonces, qué podríamos hacer mientras tanto?
Yo recomiendo a que los pobladores locales acumulen este conocimiento de la mejor manera posible, antes que los curanderos mueran sin pasar esta información a las nuevas generaciones. Al principio, no parecerá un insumo importante, pero cuando reúnes esta data y la comparas con la obtenida en países vecinos, comienzas a comprender su valor. Y esta información te permitirá saber cuál será el rumbo de futuras investigaciones.


En localidades donde existe uso ancestral de la medicina tradicional, ¿cómo tendría que reformularse el sistema de salud para que esta conviva con las pastillas, jarabes y ampollas?
Se necesita implementar servicios integrados de salud, que combinen la medicina tradicional con la medicina occidental o alopática. Hace unos meses estuve en Birmania, país que recientemente se ha abierto al mundo luego de 45 años de aislamiento. Su sistema está tan integrado que el Ministerio de Salud tiene un Departamento de Medicina Tradicional, al mismo nivel que el Departamento de Ciencias Médicas. Además, existe una Universidad de Medicina Tradicional de la que egresan profesionales listos para ejercer. Un sistema integrado de salud se gana el respeto de la población rápidamente.


¿Cuál sería su consejo para aquellos usuarios frecuentes de la medicina tradicional?
Cuando tomas un café en la mañana, esperas que la cafeína estimule tu sistema nervioso central y te despabile. En la medicina tradicional, si un curandero te dice que tomes una planta para aliviar tu dolor, como paciente esperas que su tratamiento dé resultado. Si funciona, volverás a verlo; si no te hizo efecto, tal vez regreses; pero si te causó daño, nunca vuelves.


Por eso, hasta que no se establezca un sistema que evalúe la seguridad y la eficacia de la medicina tradicional, este seguirá basándose en la confianza. La curación no está asegurada. Mi inquietud es cómo hacer que esta situación cambie para garantizarle al paciente la misma efectividad que recibe cuando toma una taza de café.


¿Qué rol podría desempeñar la Universidad dentro de este panorama?
En otras partes del mundo, la academia, la industria farmacéutica y el gobierno realizan investigaciones colaborativas en equipo. La PUCP tiene tremendo potencial para desarrollar este tipo de programas porque tiene buenos profesionales y buenas ideas. Lo que le falta es contar con el apoyo externo de otras instituciones dispuestas a anteponer el bien común antes que el rédito personal.

FUENTE: PUCP/DICYT

lunes, 7 de octubre de 2013

DESCUBIERTA UNA NUEVA ESPECIE DE PLANTA EN EL MEDITERRÁNEO ORIENTAL


Los investigadores del Área de Botánica de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) Santiago Martín Bravo y Pedro Jiménez Mejías han publicado recientemente un artículo en la revista especializada Annales Botanici Fennici en el que describen una nueva especie de planta con flores, Reseda minoica. Esta nueva especie recibe el nombre de la antigua civilicación minoica del Mediterráneo oriental, cuya influencia cultural se expandió por las zonas donde esta planta habita: Creta, Chipre y el sur de Turquía.



“Esta especie pertenece al género Reseda de la familia Resedáceas, próxima a las crucíferas -que incluye plantas tan conocidas como la col, la mostaza y el rábano- y crece sobre sustratos calizos en formaciones de matorral cercanas a la costa”, señala Santiago Martín Bravo. Esta planta se encuadra en la sección Phyteuma del género Reseda, un grupo de taxonomía compleja formado sobre todo por endemismos de distribución restringida a pequeñas áreas del oeste o del este del Mediterráneo, lugares considerados de importancia crítica en la diversificación de la flora mediterránea.



“Hasta ahora esta planta se había venido confundiendo con especies próximas como R. odorata, R. orientalis y R. balansae”, añade el investigador. Reseda minoica se distingue de estas otras especies por su menor número de estambres, el tamaño de las semillas y el color de los pétalos.



Según Pedro Jiménez Mejías, “la importancia de este hallazgo radica en que Reseda minoica es el ancestro materno de una especie cultivada de origen híbrido, Reseda odorata, utilizada desde la época romana por la fragancia de sus flores y cuya esencia se empleó antiguamente en la industria cosmética. La localización de una de las piezas de su origen (la especie madre), da información de los mecanismos evolutivos que producen especies que luego son útiles para el hombre”.



Además, los científicos consideran que es una planta “por el momento rara”, que podría merecer protección para que no desapareciera. “Si ello ocurriera, perderíamos parte del patrimonio genético vegetal del Mediterráneo, con la consiguiente pérdida que en uso y oportunidad puede suponer para el ser humano”, asegura Jiménez. En cualquier caso, dado que la especie es de reciente descubrimiento, no se descarta que los botánicos de las zonas donde crece la empiecen a buscar y aparezca en más lugares.



Otras dos nuevas especies en África



Estos dos investigadores han participado además, junto con el catedrático de Botánica de la UPO Modesto Luceño, en el hallazgo de otras dos nuevas especies de África pertenecientes al género Carex de la familia de las Ciperáceas -que incluye especies como la chufa o el papiro-. Una de ellas, Carex rainbowii, se ha encontrado en bosques vírgenes de la cordillera de los Drakensbergs, en la región de KwaZulu-Natal, en el este de Sudáfrica. La segunda, Carex modesti, solo se conoce en bordes de arroyo y turberas de una zona muy localizada de las montañas del sur de Tanzania.


La descripción de ambas especies constituye un buen ejemplo de la importante proporción de biodiversidad que aún puede quedar por descubrir, especialmente en zonas remotas del planeta, incluso en grupos de seres vivos a priori bien conocidos como son las plantas con flores.

FUENTE: UPO/DICYT 

martes, 10 de septiembre de 2013

PRIMERA RESERVA ENTOMOLÓGICA DE ESPAÑA

La dehesa de Campanarios de Azaba, en Salamanca, se ha convertido en la primera Reserva Entomológica de España. La Fundación Naturaleza y Hombre, que gestiona este espacio con el objetivo de conservar la biodiversidad de la dehesa como ecosistema, ha recibido hoy en Salamanca el diploma que acredita este reconocimiento por parte de la Asociación Española de Entomología. El objetivo es crear una red de reservas de insectos en toda España.

Eduardo Galante Patino, presidente de la Asociación Española de Entomología, ha destacado el carácter pionero de esta iniciativa, puesto que sólo en el Reino Unido hay experiencias parecidas. “Nosotros queremos hacer una auténtica red en España y éste es el pistoletazo de salida”. La creación de esta red sería posible en colaboración con particulares, administraciones locales y otras organizaciones cuando haya un compromiso de conservación de hábitats.

La dehesa de Campanarios de Azaba posee una gran riqueza de especies de artrópodos y poblaciones de especies de insectos amenazadas. Su elección como primera Reserva Entomológica es “un apoyo a una reserva privada que se está gestionando teniendo en cuenta el papel del hombre en la naturaleza, un papel no agresivo, sino de manejo del medio”, destaca Eduardo Galante. El modelo es una conservación integral de todos los elementos de la dehesa, teniendo en cuenta que “la biodiversidad que hoy observamos es el resultado de la cultura y de la historia”.

A través de la creación de la nueva reserva se apoya al grupo de animales más abundante de la Tierra, puesto que se calcula que existen 1.700.000 especies conocidas y que, de ellas, más de un millón son insectos. Generalmente, “estamos gestionando la naturaleza pensando en los vertebrados, que sólo son 4%”, advierte el presidente de la asociación, cuando el papel ecológico de los insectos resulta fundamental, ya que sin ellos “no habría polinización ni control biológico”.

José Ángel Arranz, director general del Medio Natural de Castilla y León, ha recordado que la región se encuentra entre los territorios europeos con un mayor índice de biodiversidad. “Cuando contamos especies, los vertebrados aportan un número reducido de taxones, pero cuando descendemos a grupos como los artrópodos encontramos esa biodiversidad a veces encerrada en hábitats escondidos y poco divulgados”, ha declarado.
Una reserva de este tipo es “un compromiso voluntario de conservación de sus propietarios o gestores basado previamente en un análisis científico que hace la propia Asociación Española de Entomología y que indica que realmente tiene unos valores importantes”. Tener este reconocimiento “debe ayudar a que se pueda llevar a cabo la conservación de estos territorios y desde las administraciones intentaremos que los proyectos que lleguen tengan prioridad para quienes han mostrado un compromiso”, asegura el director general.
Arranz ha destacado el modelo de conservación de Campanarios de Azaba, que agrupa desde los mamíferos y las aves hasta los insectos y que puede ser “un ejemplo que demuestre que es posible tener modelos de rentabilidad económica basados en poner en valor la biodiversidad. Ligado a eso, hay muchos proyectos científicos que se van desarrollando con diferentes instituciones”, agrega.
La Asociación Española de Entomología, fundada por un grupo de profesores e investigadores de la Universidad de Salamanca hace 35 años, celebra esta semana en el Edificio Dioscórides de la Facultad de Biología de la institución académica salmantina las XXX Jornadas de la Asociación Española de Entomología, que están sirviendo para conocer las últimas investigaciones en esta rama del conocimiento.
FUENTE: JPA/DICYT

jueves, 18 de julio de 2013

AGRICULTURA Y CAMBIO CLIMÁTICO: IMPACTO EN DOBLE VÍA

Las recientes inundaciones y sequías a nivel mundial, atribuidas por algunos expertos al fenómeno del cambio climático, han generado grandes pérdidas para el sector agrícola, tanto en producción como en infraestructura; sin embargo, esta es la actividad económica que más contribuye a la generación de gases de efecto invernadero.

En el marco de la celebración del Día del Agricultor, la Escuela de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional (ECA-UNA), organizó la mesa redonda: Cambio climático en la agricultura: responsabilidades e impacto, donde participaron Roberto Flores, funcionario de la Secretaría Ejecutiva de Planificación Sectorial Agropecuaria del Ministerio de Agricultura y Ganadería; Luis Felipe Arauz, decano de la Facultad de Ciencias Agroalimentarias de la Universidad de Costa Rica (UCR) y Patricia Ramírez, secretaria Ejecutiva del Comité Regional de Recursos Hidráulicos del sistema de Integración Centroamericano (CRRH-SICA).

Las investigaciones realizadas en el país, sobre el impacto y tipo de eventos con potencial para causar daños y pérdidas, muestran que predominan las inundaciones (35 por ciento), seguidas de incendios (24 por ciento), deslizamientos (11 por ciento), sismos (7 por ciento) y vendavales (4 por ciento). Un análisis revela que el 52 por ciento de todos los eventos hidrometeorológicos corresponden a inundaciones; asimismo, la fuente de los mayores daños y pérdidas se deben a este tipo de fenómenos.
 

Desde el año 2011, el sector agropecuario ha perdido miles de dólares por causa de fenómenos hidrometeorológicos en el país. “Alajuela perdió $3.138.000 en el cultivo de hortalizas; Guanacaste sufrió la pérdida de $6.924.000 en el cultivo de granos básicos y Limón $22.368.000 en la producción de frutas”, detalló Flores.

Las pérdidas en el sector, de acuerdo con los datos presentados por Flores, fueron el café con $24 millones, el plátano con $18 millones y la producción de hato bovino con $10 millones. “La provincia más afectada fue Limón, con un total de 26 por ciento de la pérdidas, la segunda fue Guanacaste con un 25,18 por ciento y luego Puntarenas (8,62), San José (7,33), Cartago (6,84), Alajuela (5,69), Heredia (2,54) y un 17,76 por ciento sin clasificar”.

De los datos también se desprende que en Limón el cantón más afectado en el daño de equipo, cultivo de frutas, granos básicos y hortalizas, insumos de producción e infraestructura fue Talamanca, y el distrito con mayores pérdidas fue Sixaola.

“Estamos en una primera etapa donde tenemos una sistematización de la información primaria, con datos como frecuencia, intensidad, recurrencia y tendencia, lo que hace falta es una evaluación de esos datos para poder implementar medidas de mitigación”, comentó Flores.
 

Efecto recíproco

Para Felipe Arauz, la agricultura y el cambio climático tienen efectos recíprocos. Por ejemplo, según el especialista, la huella de carbono de los procesos de producción agrícola generan la mayor cantidad de gases de efecto invernadero como el metano y el óxido de nitrógeno.

“Han calculado alguna vez ¿cuánto CO2 se genera al transportar 10.000 toneladas de frijol a China? La respuesta es 6.020 toneladas, eso equivale a 30.000 vehículos livianos que recorren 10 mil kilómetros cada uno”.

Arauz menciona que es necesario mejorar la transferencia de tecnología y desarrollar mayor investigación, pero que no es tan fácil, porque muchas de las prácticas que mejoran la productividad pueden tener efecto en la producción de gases invernadero.

Un ejemplo de lo anterior es la práctica del cultivo de arroz inundado, esta produce más grano, pero tiene mayor emisión de gas metano, el cual tiene un potencial de calentamiento global 21 veces mayor que el dióxido de carbono.

En la producción agrícola se produce dióxido de carbono a través de insumos, mecanización y liberación del suelo. El metano proviene de la descomposición anaeróbica de la materia orgánica y el óxido de nitrógeno de los procesos de desnitrificación en el suelo, principalmente a partir de fertilizantes nitrogenados. “El uso de fertilizantes nitrogenados tiene un potencial 300 veces más que el dióxido de carbono; es decir, 310 toneladas de CO2, equivale a una de este producto”.

Según Arauz, si se logra impulsar prácticas que mejoren la productividad, con un adecuado manejo de los suelos y de las aguas, la reducción del uso de plaguicidas, el mejoramiento genético y los sistemas de cultivos, será posible disminuir la afectación del medio ambiente. “La agricultura también debe adaptarse al cambio climático, se necesita una cuantificación más precisa para tomar decisiones, puede haber cambios en la zonificación de los cultivos, debemos procurar una economía del agua, un mejoramiento en las prácticas de siembra, trabajar en el mejoramiento genético para tener especies con mayor resistencia a las sequías y las altas temperaturas”.
FUENTE: UNA/DICYT 

jueves, 11 de julio de 2013

MENOS DE DIEZ RASGOS BIOLÓGICOS BASTAN PARA PREDECIR SI DOS ESPECIES INTERACTUARÁN

Visto de cerca, un ecosistema puede parecer una auténtico campo de batalla. Presas, depredadores, plantas y animales, competidores y aliados todos luchando para comer y no ser comidos. Dos especies interactuarán dependiendo de sus características o rasgos biológicos. Por ejemplo, el tamaño corporal: un pez mediano se come un pez pequeño, pero no un pez grande. O el color, una mariposa visita una flor azul pero no una flor amarilla.

Un grupo de expertos en computación de la Universidad de Chicago, conjuntamente con ecólogos del CREAF y otros expertos de otros centros de investigación, han descubierto recientemente que las interacciones entre las especies no son tan difíciles de predecir como parece porque, al final, siguen unas normas comunes.

Hasta ahora, no se tenía una idea clara de cuántos rasgos eran necesarios para predecir todas las interacciones que se dan en una red
En su estudio, publicado recientemente en la revista Ecology Letters, se concluye que para saber si dos especies interactuarán basta con conocer unas pocas características de sus individuos. Pueden ser necesarias dos, tres o cuatro características, pero nunca más de diez. "Este descubrimiento es muy interesante porque hasta ahora, no se tenía una idea clara de cuántos rasgos eran necesarios para predecir todas las interacciones que se dan en una red", apunta Anselm Rodrigo, investigador del CREAF y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona.

El estudio ha analizado más de 200 redes ecológicas de todo el mundo, desde los arrecifes de coral del Caribe, hasta las praderas de Nueva Zelanda, con el objetivo de encontrar el mínimo número de características que expliquen con fidelidad las relaciones entre las especies de un ecosistema. En muchos casos, teniendo en cuenta solo uno o dos rasgos característicos ya se podía predecir una parte importante de la realidad.

Fruto y pico
Por ejemplo, teniendo en cuenta el tamaño del fruto y la apertura del pico de los pájaros se podría explicar muy bien la relación alimentaria entre estos dos grupos de organismos. En el caso de los polinizadores y las flores, el tiempo de floración explica gran parte de las interacciones que se establecen entre la flor y el insecto.
El estudio también pone de manifiesto que los rasgos biológicos relevantes son diferentes para cada tipo de red (planta-polinizador, depredador-presa, huésped-parásito). Por último, las características del productor (planta, presa, huésped) suelen ser más determinantes que las del consumidor.

Hasta ahora se pensaba que el total de características que se tenían que tener en cuenta era mucho mayor, por lo que los científicos tomaban unas cantidades ingentes de datos diferentes a la hora de estudiar las relaciones dentro de los ecosistemas.
"Este hallazgo ahorrará tiempo y esfuerzos a los ecólogos a la hora de describir la estructura de los ecosistemas. Asimismo, ayudará a los científicos a construir modelos matemáticos muy fiables con pocas variables bien escogidas. Se podrán predecir más fácilmente las respuestas de los ecosistemas frente a las perturbaciones, por ejemplo para determinar qué interacciones establecerá una especie invasora ", comenta Jordi Bosch, investigador del CREAF.

Referencia bibliográfica
Eklöf, A., Jacob, U., Kopp, J., Bosch, J., Castro-Urgal, R., Chacoff, N. P., Rodrigo, A.,. . . Allesina, S. (2013). The dimensionality of ecological networks. Ecology Letters, 16 (5), 577-583.


Fuente: CREAF