lunes, 25 de enero de 2016

DEMUESTRAN EL GRAN POTENCIAL ANTICANCERÍGENO DE UN COMPUESTO DERIVADO DE LA ACEITUNA

Investigadores de la Universidad de Granada (UGR), en colaboración con las universidades de Barcelona y Jaén, han puesto de manifiesto el carácter anticancerígeno a muy corto periodo de tiempo del ácido maslínico, un compuesto derivado de la aceituna, en células de adenocarcinoma de colon CaCo-2 deficientes del gen supresor de tumores p53.

El ácido maslínico (MA) es un triterpeno natural presente en altas concentraciones en la capa cerosa de la piel y el fruto del olivo, obtenido bajo una patente dirigida por los profesores Andrés García Granados López de Hierro y Andrés Parra Sanchez del departamento de Química Orgánica de la UGR y que actualmente desarrolla la empresa Biomaslinic S.L.
Los resultados de este estudio, publicados recientemente en la prestigiosa revista PloS ONE, muestran con claridad como el ácido maslínico es capaz de inducir de forma temprana la ruta extrínseca de muerte celular en células Caco-2 en las que no se expresan la proteína p53, conocida por su capacidad proapoptótica, haciéndolo de forma significativa.
Esta investigación ha sido dirigida por los profesores José Antonio Lupiáñez Cara y Andrés Parra Sanchez de la Universidad de Granada; Marta Cascante Serratosa de la Universidad de Barcelona, y Juan Peragón Sánchez, de la Universidad de Jaén.
En trabajos previos, el grupo de investigación del profesor Lupiáñez Cara ya había demostrado que el ácido maslínico induce la muerte celular por apoptosis a través de la vía apoptótica mitocondrial en diferentes líneas de células de cáncer.
En el artículo publicado en PloS ONE, los científicos han demostrado que el ácido maslínico induce a muy corto periodo de tiempo (4 horas) la apoptosis en células CaCo-2 de cáncer de colon a través de la vía apoptótica extrínseca, de una manera dependiente de la dosis.

Una respuesta rápida
Este triterpeno desencadena una serie de efectos asociados con la apoptosis y el aumento de los niveles de la proteína pro-apoptótica t-Bid a las pocas horas de su adición al medio de cultivo, mientras que el ácido maslínico no presenta ningún efecto en el potencial de membrana mitocondrial, sobre la expresión de Bax, ni en la liberación de citocromo-c, dos proteínas implicadas en la ruta apoptótica mitocondrial.

Todo esto sugiere que este compuesto es capaz de desencadenar la vía apoptótica extrínseca en este tipo de células, en oposición a la vía intrínseca o mitocondrial que se manifiesta en la línea celular de cáncer de colon HT29, células que sí presentan el gen supresor de tumores p53 y, por tanto, sí expresan la proteína p53.
Los resultados expuestos en el trabajo de PloS ONE sugieren que el mecanismo de apoptosis inducida en células CaCo-2 puede ser diferente del que se presenta en las células HT29, y que en células Caco-2, el ácido maslínico parece funcionar de forma independiente de la presencia o no de p53. Agentes antitumorales naturales, capaces de activar las vías de apoptosis tanto extrínsecas como intrínsecas, podrían ser de una gran utilidad en el tratamiento de cáncer de colon de cualquier origen.
Actualmente, los estudios que siguen realizando este grupo de investigación se centran en encontrar compuestos químicamente derivados de los ácido maslínico y oleanólico con mayores capacidades relacionadas con la actividad anti-proliferativa, anti-cancerígena y anti-angiogénica, así como sus capacidades farmacocinéticas a diferentes niveles, sub-molecular, molecular y celular, con objeto de poder establecer tanto sus mecanismos de acción como la relación existente entre los diferentes derivados y sus efectos celulares.
Referencia bibliográfica
Reyes-Zurita, F.J.; Rufino-Palomares, E.E.; García-Salguero, L.; Peragón, J.; Medina, P.P. Parra, A.; Cascante, M. and Lupiáñez, J.A. (2016): Maslinic acid, a natural triterpene, induces a death receptor-mediated apoptotic mechanism t-Bid depended in Caco-2 p53-deficient colon adenocarcinoma cells. PLoS ONE 11 (1): e0146178. doi: 10.1371/journal.pone.0146178.

El artículo completo está disponible en los siguientes enlaces:


lunes, 18 de enero de 2016

LA HUELLA QUÍMICA CONFIRMA EL FRAUDE DEL AZAFRÁN

El azafrán español es uno de los mejores del mundo, pero la mayor parte del etiquetado y exportado como tal procede de otros países. Científicos checos y españoles lo han comprobado tras analizar 44 productos comerciales. Mediante una nueva técnica, basada en la ‘huella dactilar’ química propia de cada tipo de azafrán, han demostrado que más del 50 % de las muestras eran fraudulentas.

El estigma rojo de la flor del azafrán (Crocus sativus) es una de las especias más antiguas y caras del mundo, especialmente aquellas variedades reconocidas internacionalmente por su calidad, como el azafrán cultivado en España. Esto ha favorecido la actividad fraudulenta de etiquetar como español un azafrán que no lo es.
“Desde hace unos años los medios de comunicación vienen denunciado este fraude, pero hasta ahora apenas existían herramientas analíticas para detectarlo, así que hemos  desarrollado una nueva estrategia de autenticación del azafrán basada en la metabolómica, es decir, la huella dactilar química de los alimentos”, explica Josep Rubert, investigador de la Universidad de Valencia.
La nueva técnica permite diferenciar tres tipos de azafranes: el certificado con la denominación de origen protegida (DOP) de La Mancha o Aragón, el cultivado y empaquetado en España (aunque no tenga DOP) y aquel etiquetado como ‘azafrán español’ que, a pesar del nombre, es de origen desconocido (aunque muy probablemente empaquetado en nuestro país).
Con esas posibilidades, Rubert, junto a científicos de la Universidad de Química y Tecnología en Praga (República Checa) –donde también es investigador postdoctoral y ha realizado este trabajo–, recogieron 44 muestras comerciales de azafrán para comprobar la veracidad de lo que ponía en su etiqueta.
Los resultados, que publica este mes la revista Food Chemistry, revelan que más del 50% de las muestras etiquetadas como ‘azafrán español’ no se han cultivado ni procesado en España. “Muy probablemente se compra azafrán de peor calidad y a un precio mucho más bajo en otros países (como Marruecos, Irán o India, según nuestros datos) –apunta el investigador–, y después se envasa y vende como español ese azafrán de origen desconocido, un fraude que juega con la confianza del consumidor”.
La técnica desarrollada por los científicos checos y españoles ha confirmado que los azafranes etiquetados con DOP de la Mancha (y Aragón) sí se cultivaron y procesaron en España. “No había fraude, cuadraban perfectamente con nuestros modelos”, subraya Rubert, “a diferencia de las muestras del ‘azafrán español’, que tenían un metaboloma o conjunto de pequeñas moléculas completamente diferente”.
Química y estadística para desenmascarar el fraude
Para desarrollar su metodología, los autores han unido la química y la estadística. La primera fase del estudio ha consistido en identificar los metabolitos o pequeñas moléculas características del azafrán. Después han creado un método para detectarlas mediante la cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas de alta resolución.
Por su parte, los tratamientos estadísticos han servido para detectar las diferencias claras entre los tres tipos de azafrán y validar la técnica. Según los autores, el resultado “es un modelo de excelente calidad que clasificó de forma correcta el 100% de estas muestras y, presenta para otras (aunque estén sin etiquetar y sean desconocidas) una capacidad de predicción superior al 85%”.
Respecto a los mejores marcadores moleculares para identificar el origen del azafrán, los autores sugieren que son los glicerofosfolípidos y sus lípidos oxidados. También han observado que la tecnología o procesado del azafrán desempeña un papel clave, “concretamente durante el secado, donde se forman productos de transformación de acuerdo con la temperatura a la que se realiza y vinculados al origen”.
Por ejemplo, en el caso del azafrán de La Mancha se realiza un secado extendiendo los estigmas frescos sobre cedazos, que se colocan junto a fuentes de calor como el fuego, las brasas, cocinas o braseros. La deshidratación es rápida –dura una media hora– y se lleva a cabo a unos 70 ºC, lo que acelera la oxidación de los lípidos.
En las últimas décadas el azafrán de Castilla-La Mancha ha supuesto más de 97% de la producción nacional, que presenta un desfase enorme respecto a las exportaciones de este producto. Entre los años 1997 y 2013 se produjo una media de 2.813 kg de azafrán al año en España, sin embargo desde nuestro país se exportó una media anual de 35.978 kg. ¿De dónde salieron los 33.165 kg de diferencia?
“Proceden de otros países, como Irán o Marruecos”, vuelve a recordar Pedro M. Pérez, gerente del Consejo Regulador DPO de La Mancha, que insiste: “Ese azafrán extranjero se trae aquí y se etiqueta como ‘elaborado y envasado en España’, algo que es verdad, pero no se indica su verdadero origen, así que el consumidor no tiene la información suficiente para valorarlo”.
El gerente recuerda que existe una legislación nacional desde 1999 y otra europea de 2011 sobre el correcto etiquetado de los productos alimentarios, “pero los organismos competentes de las comunidades autónomas no están cumpliendo de forma eficaz su cometido para el caso del azafrán”.


Exportaciones (en azul) y producción (en rojo) de azafrán en España entre 1997 y 2013. / Fundación Consejo Regulador DPO Azafrán de La Mancha.

Referencia bibliográfica
Josep Rubert, Ondrej Lacina, Milena Zachariasova, Jana Hajslova. “Saffron authentication based on liquid chromatography high resolution tandem mass spectrometry and multivariate data analysis”. Food Chemistry, enero 2016 (on line). Doi:10.1016/j.foodchem.2016.01.003. (Estudio realizado en la University of Chemistry and Technology (Praga, República Checa), dentro del proyecto VALi+d en fase postdoctoral APOSTD/2014/120 de la Conselleria d’Educació, Cultura i Esport de la Generalitat Valenciana).

Fuente: SINC

lunes, 4 de enero de 2016

¿POR QUÉ LAS LEGUMBRES?

2016 ha sido declarado el Año Internacional de las Legumbres por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Con esta mención, la institución pretende mejorar los niveles de nutrición, promover el consumo de estos cultivos y aportar conocimiento gracias a la colaboración con organismos de investigación y universidades. Para empezar el año, averiguamos qué las hace tan especiales. 

Ricas en proteínas y minerales, las legumbres no solo contribuyen a cuidar la salud de las personas sino también la del medio ambiente. Sus características, entre las que se incluyen una baja huella ecológica y la mejora de la fertilidad de los suelos, las han convertido en las protagonistas del 2016, el Año Internacional de las Legumbres según la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Estos son los motivos por los que lentejas, frijoles y otros cientos de cultivos han recibido este honor.

Son alimentos nutritivos y completos

Las legumbres son ricas en nutrientes y una gran fuente de proteínas y fibra. “Su contenido en proteínas es mucho más alto que el del maíz, el trigo o el arroz. La combinación de legumbres con cereales aporta una fuente de proteínas sumamente completa, comparable a la proteína animal”, explica en un vídeo de la FAO Marcela Villareal, Directora de la Oficina para Asociaciones, Promoción y Desarrollo de Capacidades de la organización. 
Son también ricas en minerales (hierro, magnesio, potasio, fósforo, zinc) y vitaminas del grupo B (tiamina, riboflavina, niacina, B6 y ácido fólico) y tienen un bajo contenido en grasa y nada de colesterol.

Además, un estudio liderado por la Universidad de  Manitoba (Canadá) indica que comerlas regularmente puede ayudar también a controlar y combatir la obesidad. “Tienen una serie de aportes importantes para la salud. Ayudan a manejar el nivel de azúcar en sangre, por lo que son un apoyo en cuanto al colesterol y la diabetes”, concreta Villareal.

Fomentan la agricultura sostenible

Un atributo importante de las legumbres es su capacidad de fijar el nitrógeno biológicamente. Estas plantas, en simbiosis con ciertos tipos de bacterias (como Rhizobium, Bradyrhizobium), son capaces de convertir el nitrógeno atmosférico en compuestos de nitrógeno que pueden ser utilizados por las plantas en crecimiento, lo que mejora la fertilidad del suelo.
La FAO ha calculado que las leguminosas pueden fijar entre 72 y 350 kg de nitrógeno por hectárea y año. Además, algunas especies son capaces de liberar fósforo en el suelo.
“El nitrógeno y los fósforos son importantes nutrientes para las plantas en crecimiento. La habilidad de generar de manera natural estos fertilizantes hace que los granjeros no tengan que usar químicos”, explica a Sinc Teodardo Calles, Oficial Agrónomo de la FAO.
"Son también un cultivo que permite la diversificación. Si se incluyen en la rotación de cultivos interrumpen los ciclos de insectos y permiten continuar la producción futura en la misma parcela de tierra”, añade el experto.

Apenas se desperdician

En comparación con otros cultivos, las legumbres tienen una huella reducida de desperdicio alimentario, es decir, se desperdicia una parte muy pequeña de los cultivos, como se ve en la siguiente gráfica.

Según la Plataforma Técnica del G20 sobre la medición y reducción de pérdidas y desperdicio de alimentos, la contribución de las legumbres al desperdicio total de alimentos es baja en todas las regiones, lo que las convierte en una fuente ecológica de nutrientes.
A ello contribuye que puedan emplearse para el autoconsumo o como cultivos comerciales y que los residuos de los cultivos de leguminosas de grano puedan utilizarse potencialmente como forraje animal.

Mitigan el cambio climático

Las especies de legumbres tienen una amplia diversidad genética, que permite que se puedan seleccionar o desarrollar variedades mejoradas. Esto es particularmente importante para la adaptación al cambio climático, debido a que de esta amplia diversidad pueden obtenerse más variedades resistentes al clima.
“Los científicos del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) en Colombia trabajan actualmente en el desarrollo de legumbres que puedan crecer a 4 o 5 grados más de la temperatura habitual. Es una manera de intentar adaptarse a los efectos del cambio climático, que hace que vayan aumentando las temperaturas”, afirma Calles.
El ingeniero agrónomo señala que al reducir la dependencia de los fertilizantes sintéticos, gracias a la producción natural de nitrógeno y fósforo, se reduce también indirectamente la emisión de gases invernadero, que contribuyen al calentamiento global.
“Las legumbres fijan más el carbono que otros cultivos como el maíz o el trigo, lo que también ayuda a la mitigación”, concreta el experto de la FAO.

Combaten la pobreza rural

Además de ofrecer un suministro de alimentos de larga conservación, los cultivos leguminosos pueden aportar ingresos adicionales a los productores al venderse y comercializarse. Las legumbres son cultivos de alto valor y por lo general alcanzan precios de 2 a 3 veces más altos que los cereales.

“Las legumbres son muy versátiles y pueden crecer en climas muy adversos. Si un agricultor tiene un cultivo de legumbres, posee un cultivo de alto valor nutritivo que, además de consumir, puede vender fácilmente o almacenar y esperar a que suba su precio”, explica Calles.
“Introducirlas en las rotaciones de cultivos puede ayudar también a los agricultores locales. Si solo tienen una planta y esa falla no tienen qué vender ni qué comer, así que hay que fomentar su cultivo”, concluye el experto. 

Y están muy buenas

Como explica la FAO en su página web, una de las ventajas de las legumbres es que se pueden almacenar durante meses sin perder su elevado valor nutritivo. Además, con ellas se cocinan deliciosos platos en todo el mundo, por lo que son un elemento básico de muchas dietas. En la página de la FAO se describen recetas de cocina con legumbres de todo el planeta.

El viaje de las semillas por el mundo

Según la FAO, la producción de legumbres está muy concentrada. La India, donde estos cultivos son una fuente importante de proteínas para una población mayoritariamente vegetariana, es el mayor productor mundial, con una cuarta parte de la producción global en 2013.
Canadá es el mayor exportador de leguminosas con 6,2 millones de toneladas de legumbres (principalmente guisantes) en 2013, seguido de Australia (1,7 millones de toneladas), Myanmar (1,2 millones de toneladas),Estados Unidos (1,1 millones de toneladas) y China (800 000 toneladas). A pesar de ser el mayor productor de legumbres, India es también el país que más las importa: es el destino principal de una cuarta parte de las importaciones de las legumbres mundiales, seguido de la Unión Europea, China, Pakistán y Egipto.
La FAO espera que el comercio internacional de legumbres continúe creciendo. Sin embargo, los obstáculos a la productividad en las regiones en desarrollo pueden no superarse. Debido a esto, la organización cree que muchos países en desarrollo continuarán dependiendo de las importaciones para satisfacer sus necesidades, una situación que pretenden combatir. 

miércoles, 9 de diciembre de 2015

LOS INSECTOS POLINIZADORES SILVESTRES CUMPLEN UN PAPEL CLAVE EN LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA GLOBAL

No solo las abejas, sino también otros insectos polinizadores silvestres como las moscas, los escarabajos, las polillas, las mariposas, las hormigas y las avispas cumplen un papel clave en la producción agrícola global. Un equipo con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha recopilado 39 estudios en cinco continentes. En ellos se comparan los beneficios en la polinización de los insectos salvajes con las abejas. Los resultados aparecen publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Las abejas, tanto las salvajes como las domésticas, son consideradas los insectos más efectivos en la polinización de los cultivos de todo el mundo. No obstante, la contribución que llevan a cabo otros polinizadores cumple, según esta investigación, “un papel importante” en la producción agrícola y en la estabilidad de cara al cambio climático.
Según las mediciones de los investigadores, los insectos al margen de las abejas contabilizan entre el 25% y el 50% de las visitas a las flores. “Nuestros resultados indican que estos insectos aportan un beneficio a los cultivos que es único”, indica Ignasi Bartomeus, investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana.
De hecho, los insectos silvestres responden de forma diferente a las abejas a la presencia de vegetación natural en el entorno, un hallazgo que podría tener implicaciones a la hora de afrontar cualquier cambio que se produzca en el uso del suelo. “El servicio que aporta el resto de insectos es valioso y da cierta seguridad para afrontar este problema”, destaca Bartomeus.
El trabajo también sugiere que no está todo perdido con el declive de las poblaciones de abejas y que ambos grupos de insectos son necesarios para una producción “óptima”. “Aunque estos insectos son menos efectivos que las abejas, superan ligeramente las visitas a las flores, así que se compensa el papel que cumplen en la polinización”, asegura Romina Rader, de la Universidad de Nueva Inglaterra (Australia), autora principal del estudio.


Romina Rader et al. Non-bee insects are important contributors to global crop pollination. PNAS. DOI: 10.1073/pnas.1517092112

lunes, 30 de noviembre de 2015

MÁS VITAMINA C EN EL TOMATE GRACIAS A UN GEN DE LA FRESA

Por la cantidad relativamente baja de vitamina C en el tomate, uno de los frutos de mayor consumo en la dieta mediterránea, investigadores andaluces han aumentado por primera vez esa proporción en un 15% y lo han logrado gracias a técnicas de ingeniería genética. Según el estudio, los científicos transfirieron el gen de la fresa, que tiene mayor contenido en este nutriente, a la planta del tomate para crear un producto con aporte extra de vitamina C y una mayor capacidad antioxidante. 

El tomate es uno de los frutos de mayor consumo en la dieta mediterránea. Sin embargo, su contenido en vitamina C o ácido ascórbico se sitúa en torno a los 15-20 miligramos cada 100 gramos, una cantidad relativamente baja en comparación con otras especies vegetales como los cítricos, el kiwi, la papaya o la fresa, según señalan los expertos.

El organismo humano no produce por sí solo la vitamina C, sino que la adquiere a través de frutas y verduras. Dado que el tomate tiene poca cantidad de este nutriente, pero es uno de los cultivos más consumidos y de mayor importancia a nivel agrario y económico, consideramos que era el alimento adecuado para mejorar su calidad nutritiva”, explica Victoriano Valpuesta, investigador responsable de este proyecto y científico en la Universidad de Málaga.
Para obtener estos resultados, publicados en Biotechnology Journal, el equipo de investigación seleccionó un gen de la fresa que participa en la producción de ácido ascórbico. “Esta fruta es de las que presenta un mayor contenido en vitamina C gracias a uno de sus genes, el que produce la proteína D-galacturotano reductasa. Este ya se había transferido con éxito en lechuga, aumentando el porcentaje de vitamina C en un 200%. Sin embargo, nunca se había probado en tomate”, indica el investigador.
Los análisis realizados a los nuevos frutos obtenidos mediante modificación genética confirmaron un incremento del 15% de esta vitamina antioxidante. “Es un aumento moderado. No es mucho ya que, en general, modificar los niveles de este compuesto en una planta resulta difícil debido a que están muy controlados. Así, cuando los niveles de vitamina C se alteran, el organismo pone en marcha una serie de recursos para mantenerlos estables. Son los denominados mecanismos homeostáticos que se activan ante un desequilibrio interno, como en este caso, el incremento de vitamina C”, afirma Valpuesta.
Potente antioxidante
Entre las ventajas que reporta el aporte extra de este nutriente, el experto señala sus efectos beneficiosos sobre la salud humana. “Aunque la deficiencia de ácido ascórbico no es común en los países desarrollados, las dietas enriquecidas o suplementadas en vitamina C se asocian con un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares o cáncer”, continúa.
Esta influencia sobre la salud se debe a la capacidad antioxidante del ácido ascórbico que frena el daño causado por un exceso de radicales libres. Estas moléculas se forman en muchos procesos del cuerpo humano, por ejemplo, en el sistema inmune cuando se defiende de virus y bacterias. De igual manera, el ácido ascórbico es una molécula clave en las plantas para protegerse de un exceso de radiación solar durante la fotosíntesis.
Sin embargo, hay otros factores externos, como una mala alimentación o la contaminación, que pueden incrementar la oxidación. “El cuerpo controla los radicales libres que se producen de forma natural, pero si hay un exceso se originan ciertos daños como los ya mencionados. Una de las formas de combatir los efectos negativos de estas moléculas es el consumo de antioxidantes”, prosigue el investigador.
Alimentos con nuevos ADN
El proceso para modificar el producto genéticamente se ha desarrollado en laboratorio. A través de diversas técnicas, los expertos transfirieron el gen de la fresa a la planta del tomate. A continuación, las tomateras pasaron al invernadero donde fueron cultivadas hasta la fase de fructificación. Cuando los nuevos frutos alcanzaron la plena maduración, es decir, todo el tomate era de color rojo, los investigadores determinaron su contenido en vitamina C y su capacidad antioxidante.
El resultado de este procedimiento es un fruto con un ADN modificado. “La ingeniería genética consiste en la modificación del genoma de una especie, ya sea transfiriendo un gen de otra variedad, es decir, un gen exógeno, o alterando los que tiene la propia planta”, asevera el científico.
Según el experto, en el mundo hay unos 200 millones de hectáreas cultivadas con organismos modificados genéticamente. “La ingeniería genética, con todas sus precauciones, debe contemplarse como una solución para crear productos con un valor nutritivo añadido”, señala.
Tras finalizar este proyecto, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, los investigadores del departamento de Biología Molecular y Bioquímica del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea La Mayora (centro mixto de la Universidad de Málaga y el CSIC) y del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA) centrarán sus trabajos en la mejora de la calidad de la fresa y en el estudio del genoma del olivo, una herramienta básica para profundizar en el conocimiento de este árbol de origen mediterráneo.
Referencia bibliográfica:
 Iraida Amaya, Sonia Osorio, Elsa Martinez-Ferri, Viviana Lima-Silva, Verónica G. Doblas, Rafael Fernández-Muñoz, Alisdair R. Fernie, Miguel A. Botella and Victoriano Valpuesta (2015). "Increased antioxidant capacity in tomato by ectopic expression of the strawberry D-galacturonate reductase gene". Biotechnology Journal 10 (2015), 490-500. http://dx.doi.org/10.1002/biot.201400279

Fuente: Fundación Descubre

viernes, 30 de octubre de 2015

ELIMINAN HONGOS QUE ATACAN FRUTAS Y HORTALIZAS CON ACEITE DE ORÉGANO Y EUCALIPTO

Los resultados han sido óptimos en frambuesa, papaya, pepino, calabacita, mango y jitomate. Los investigadores de FES-Cuautitlán también diseñaron un modelo de envase activo con propiedades antifúngicas que alargaría la vida de anaquel de alimentos

Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han demostrado la actividad anti fúngica in vitro del aceite esencial del orégano y eucalipto en fase de vapor, éste ya ha demostrado su eficacia en el control de hongos causantes de enfermedades en frutas y hortalizas.

Hasta el momento han controlado los hongos Botrytis cinerea, Fusarium sp., y Colletotrichum sp., que ocasionan enfermedades en fresa, fambruesa, mango, papaya, jitomate y calabacita, entre otras y que provocan hasta un 45 por ciento de pérdidas económicas.

La doctora Andrea Trejo Márquez, titular de la investigación explica que ya se ha probado al eucalipto contra hongos de frambuesa, y el orégano se ha evaluado en papaya, pepino, calabacita, mango y jitomate, y los resultados han sido óptimos.

Otra de las propuestas de la investigación realizada en el Laboratorio de poscosecha de Productos Vegetales de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM, es diseñar un modelo de envase activo, es decir, incorporar el compuesto antifúngicos que mantenga sus propiedades en los compuestos bioactivos de las frutas y legumbres el mayor tiempo posible.

El envase activo desarrollado por los universitarios permite la liberación controlada de los agentes antifúngicos contenidos en aceites esenciales para el control de hongos causantes de enfermedades durante el almacenamiento de frutos y hortalizas.

“A partir de la encapsulación de estos compuestos se busca tener su liberación controlada que evite la presencia de microrganismos en los frutos y vegetales. El envase está diseñado para conservar frutas, hortalizas frescas. Sin embargo, sólo será efectivo en productos atacados por los hongos Botrytis cinerea, Fusariun sp. Y Colletotrichum sp”, detalla la doctora Trejo Márquez.

La especialista asegura que la tecnología de envases activos puede proporcionar a los alimentos una vida segura y prolongada. La incorporación de ciertos aditivos al material de envase mantiene su calidad, seguridad y propiedades sensoriales sin agregar directamente agentes activos en el producto.

“La idea es que los materiales para el envase incorporen el agente antimicrobiano como una barrera protectora adicional. Es un método de conservación que extiende su vida útil y reduce el riesgo de trasmitir patógenos a los alimentos”.
En la actualidad, los investigadores están en la etapa de evaluar las aplicaciones para diferentes productos vegetales y observar la parte sensorial porque a pesar de los compuestos bioactivos no están en contacto directo con el producto estos son volátiles y podrían afectar el sabor. Al tiempo que preparan la patente, o bien, su transferencia tecnológica.

Este trabajo fue parte del proyecto de investigación Desarrollo de envases activos para la conservación de frutas frescas y mínimamente procesadas financiado por la UNAM. El grupo de trabajo está conformado por las doctoras Ma. Andrea Trejo Márquez y Gabriela Vargas Martínez; las maestras en ciencia Selene Pascual Bustamante y Adela Lira Vargas, la Ingeniera Andrea Flores Meza.

FUENTE: AGENCIA ID/DICYT 

martes, 6 de octubre de 2015

LA ACTIVIDAD AGRÍCOLA Y FORESTAL AUMENTA LA PRODUCCIÓN DE BIOMASA DE LOS ECOSISTEMAS MUNDIALES

La actividad humana mejora la productividad de los ecosistemas en todo el mundo, según un estudio con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) publicado en Nature Geoscience. “Los ecosistemas gestionados transforman en biomasa un 60% del carbono que asimilan durante la fotosíntesis, mientras que los naturales lo hacen sólo un 45%”, explica Josep Peñuelas, investigador del CSIC en el Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals, de Barcelona.

Los investigadores han comprobado este hecho en los seis tipos principales de ecosistemas que hay en el planeta (bosques, prados, cultivos, tundras, turberas boreales y humedales). "A nivel global e independientemente del clima y la vegetación, todos los ecosistemas gestionados por la actividad humana generan biomasa de una manera más eficiente", señala Peñuelas.

"Durante la historia, los humanos nos hemos esforzado para aportar el máximo de recursos a las plantas y así aumentar su productividad de madera, fibras o alimentos. Con este estudio hemos cuantificado qué ha representado esta gestión histórica para los ecosistemas de todo el mundo", apunta Peñuelas. Ejemplos de esta gestión humana son la fertilización de los pastos, que incrementa el stock de nutrientes del ecosistema, o las claras de bosques que aumentan la disponibilidad de nutrientes para cada árbol individual en reducir la competencia entre ellos.

Según los investigadores, este estudio ayudará a hacer proyecciones de futuro y a tomar decisiones políticas para mantener una producción de biomasa, alimentos, madera y fibras naturales que dé respuesta al crecimiento acelerado de la población mundial. Del mismo modo, se podrá cuantificar mejor el carbono que los ecosistemas son capaces de secuestrar y planificar estrategias de gestión que disminuyan la cantidad de CO2 en la atmósfera.

FUENTE: CSIC/DICYT