viernes, 16 de noviembre de 2012

INVESTIGAN PROPIEDADES DEL ÁRBOL DE GÜITITE CONTRA EL CÁNCER

El Centro de Investigaciones en Productos Naturales (CIPRONA) de la Universidad de Costa Rica (UCR), perfecciona la tecnología para reproducir in vitro el árbol de güitite (Acnistus arborescens), del cual se extrae un principio activo que puede ayudar a combatir el cáncer. Según explicó la investigadora y directora de ese Centro Rosaura Romero Chacón, en varios países se están realizando experimentos para demostrar en qué medida los componentes activos extraídos del güitite son efectivos para inhibir las células cancerosas.
El CIPRONA se está preparando tanto para suministrar el güitite como materia prima necesaria en la fases avanzadas de las investigaciones clínicas y para abastecer el mercado si se llega a producir un preparado anticancerígeno a partir de ese árbol.
 Actualmente las investigadoras están experimentando forma de aislar el compuesto activo del güitite y ofrecerlo a un eventual mercado farmacéutico.
En un estudio realizado por la Universidad Estadual de Campinas (UNICAMP), Brasil y la Universidad de Illinois en Chicago, Estados Unidos de América (EEUU), se experimenta con güitite procedente de nuestro país, por lo que, en caso de demostrarse su efectividad, se requeriría güitite costarricense para extraer el compuesto activo.
Romero es especialista en biotecnología vegetal y posee amplia experiencia en reproducir el material biológico en el laboratorio del CIPRONA).
 La experta dijo que actualmente buscan la forma de producir en buena cantidad los compuestos derivados del güitite para que sirvan de materia prima para terminar los ensayos.
Explicó que la misma especie de árbol produce mayor o menor cantidad del compuesto activo dependiendo de la zona donde crece. “Por esa variabilidad, lo que queremos analizar es si bajo las condiciones de laboratorio podemos producir más componente activo del que puede producir la especie”.
La investigadora dijo que nadie le ha solicitado formalmente al CIPRONA que le suministre el güitite in vitro o el compuesto activo, pero la literatura científica informa que en EEUU se está experimentando en fases avanzadas con este árbol y ese país no lo produce, por lo que Costa Rica sería una opción.
Si al final “los compuestos obtenidos del güitite pasan todas las fases de la experimentación clínica, se van a requerir grandes cantidades del compuesto”, agregó la especialista.
FUENTE: UCR/DICYT 

lunes, 12 de noviembre de 2012

INVESTIGAN LOS EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN LA PRODUCCIÓN DE SETAS

“El primer objetivo es conocer la influencia del cambio climático en la fenología, producción y diversidad de especies fúngicas así como estudiar posibles relaciones entre el crecimiento de los árboles (Pinus sylvestris) y dicha producción fúngica”, explica el director científico del Programa de Micología Forestal y Truficultura de Castilla y León, Fernando Martínez Peña, que lidera estos estudios junto a los investigadores suizos Simon Egli y Ulf Büntchen. “El segundo objetivo es proponer adaptaciones de la gestión forestal al nuevo contexto provocado por el cambio climático”, añade.
Para el estudio dendroclimatológico de las masas de Pinus sylvestris se obtuvieron 800 muestras de los troncos de los árboles mediante un instrumento denominado barrena de Pressler en 18 parcelas de investigación ubicadas en el monte de Pinar Grande (Soria). En cuanto a los datos de producción y diversidad fúngica se utilizaron los 43.000 registros procedentes de las bases de datos de la Red de Parcelas Micosylvodemostrativas de la Junta de Castilla y León, inventariados después de 17 años de muestreos semanales.
Las muestras de Pinus sylvestris obtenidas se han analizado en el Instituto Federal de Investigación Forestal de Zurich por el equipo de Ulf Büntchen. En cuanto al análisis estadístico de los miles de registros procedentes de las bases de datos de producción micológica, se está realizando conjuntamente en dicho centro Suizo por Simon Egli y Fernando Martínez Peña en Cesefor.
El origen de la investigación se remonta a 1995, cuando la Junta de Castilla y León inició un trabajo en Pinar Grande consistente en el estudio de la producción y diversidad de setas en los bosques de Pinus sylvestris. “Para ello se estableció una red de 18 parcelas permanentes de muestreo situadas en masas de seis clases de edad diferentes que se han inventariado semanalmente hasta la actualidad”, comenta el experto.
"Se estableció una red de 18 parcelas permanentes de muestreo situadas en masas de seis clases de edad diferentes"
 Referencia mundial
Este trabajo permitió la presentación de dos tesis doctorales y seis publicaciones científicas de impacto internacional. Además, en 2009, esta red de parcelas se integró con el compromiso de perdurabilidad en la red Europea de Áreas Micosylvodemostrativas, constituyendo en la actualidad el segundo lugar del mundo con mayor número de series continuas de registros para el estudio de la influencia del cambio climático en la producción y diversidad de setas.
El estudio de los registros consiste en el análisis de distintos parámetros, como el número y el peso de ejemplares de macromicetes epigeos registrados en las parcelas de investigación, considerando tanto los hongos micorrícicos (los que viven en simbiosis formado ectomicorrizas con Pinus sylvestris), como los hongos saprobios (lo que degradan la materia orgánica muerta), así como analizando con detalle especies de interés comercial como Boletus edulis o Lactarius deliciosus. Igualmente, “se estudia la fenología de la fructificación de las diferentes especies o grupos de especies”, indica el experto.
Paralelamente, las muestras procedentes de los troncos de los árboles se estudian dendrocronológicamente , es decir, se estudia su edad, y se miden los crecimientos de los anillos de los árboles registrados en los últimos 150-170 años. Posteriormente, “se relacionan con variables climáticas con el fin de estudiar la dinámica interanual del crecimiento de los árboles y tratar de anticipar posibles pérdidas de crecimiento provocadas por el calentamiento global”, apunta Martínez Peña.
Finalmente, los científicos buscan relaciones entre el crecimiento de los árboles y la producción de setas “con el fin de construir modelos y poder anticipar las herramientas de gestión más adecuadas para minimizar las pérdidas de producción y diversidad”.
En este sentido, todo apunta a posibles cambios significativos. Recientes estudios han constatado que en el centro y Norte de Europa, donde la humedad es abundante, las campañas de fructificación de las setas se están dilatando en el tiempo (comienzan antes y terminan más tarde), lo que puede ser debido al aumento de temperaturas provocado por el cambio global. Este aumento en el periodo de fructificación afecta particularmente a los hongos saprobios (champiñones, seta de cardo, parasoles) y en menor medida a los hongos micorrícicos (boletus, níscalos, amanitas) ya que viven en simbiosis asociados a árboles y arbustos y tienen ciclos vitales más complicados.
Los resultados permitirán adaptar los actuales tratamientos selvícolas y culturales para minimizar posibles pérdidas de producción y diversidad de setas.
 La humedad es clave
“En nuestra región, el factor limitante que condiciona el inicio y bondad de la campaña de setas es sobre todo la humedad y, según los datos recogidos en la red de parcelas, percibimos una tendencia a retrasarse el inicio de la fructificación de setas, lo que puede ser especialmente grave para algunos hongos micorrícicos, ya que cuando llegan a darse las condiciones de humedad necesarias ya es demasiado tarde para su ciclo vital o la temperatura es muy baja y limita su fructificación”, señala el investigador.
En cualquier caso, “en el contexto de nuestro estudio, todavía es pronto para extraer conclusiones definitivas, pero sí se anticipan tendencias negativas en las producciones y diversidad cuyas consecuencias se están evaluando”, agrega.
Los resultados de esta investigación permitirán adaptar los actuales tratamientos selvícolas y culturales (densidades, cortas, elección de especies, etc.) de la forma más adecuada para minimizar posibles pérdidas de producción y diversidad de setas, según los científicos.
Además, “cada vez se hace más necesario el control del aprovechamiento micológico de las especies comestibles de interés comercial”. Algunos hongos micorrícicos como Boletus edulis, “podrían verse afectados negativamente como consecuencia del retraso de las campañas de fructificación, de ahí la importancia de una regulación de la recolección que controle, cantidades, tamaños y presión recolectora en los montes”.
Fuente: DiCYT

martes, 6 de noviembre de 2012

LAS LOMBRICES DE TIERRA DETECTAN EL DETERIORO DEL SUELO

Comunidades de lombrices, pequeños insectos y arañas son protagonistas a la hora de analizar el deterioro del suelo de la provincia de Buenos Aires utilizado para la producción agropecuaria. El desarrollo de indicadores biológicos a partir del empleo de las comunidades de la fauna del suelo constituye la línea de estudio en la que trabaja un grupo de investigadores docentes del Instituto de Ciencias de la Universidad Nacional de General Sarmiento dirigido por el biólogo Fernando Momo, en colaboración con el equipo del Programa de Investigación en Ecología Terrestre de la Universidad Nacional de Luján.

En publicaciones recientes, el grupo de investigación demostró que la presencia y abundancia de las especies de lombrices de tierra pueden utilizarse para determinar el grado de deterioro físico de los suelos. “Pudimos demostrar cómo cambian las comunidades de invertebrados del suelo según la cantidad de agroquímicos que se utiliza o el tipo de manejo que se emplea, si es agrícola, ganadero o un ambiente naturalizado”, afirma el biólogo a Argentina Investiga.

Los problemas derivados de la sobreexplotación y el uso intensivo de agroquímicos en la producción agropecuaria constituyen uno de los puntos claves del modelo argentino de producción agropecuaria. En este sentido, las herramientas de evaluación y diagnóstico que ofrece la investigación básica son esenciales para conocer con precisión el grado de deterioro de la estructura física y la composición química del suelo, y para tomar decisiones respecto de su protección o la regulación de su uso.

El desarrollo de indicadores biológicos

“Las diferentes especies de lombrices -cuenta Momo- se califican de acuerdo a su grado de tolerancia a las condiciones del suelo como, por ejemplo, su compactación, su densidad aparente o la falta de porosidad, que deriva en una menor capacidad de infiltración del agua y mayor grado de anegamiento durante las lluvias. A partir de esas tolerancias es posible identificar grupos de lombrices que funcionan como indicadores de suelos fértiles y bien drenados, de suelos intermedios o de suelos pobres, muy compactados y anegadizos”.

Complementariamente a esta línea de investigación, el equipo desarrolla técnicas para detectar cambios en la variabilidad genética de algunas especies de lombrices. “Además de los indicadores ecológicos -cambios en la estructura de la comunidad, la cantidad de especies y la abundancia, por ejemplo-, actualmente estudiamos también indicadores genéticos, es decir, cómo cambia la variabilidad genética de algunas poblaciones de lombrices. Estos cambios se asocian a los efectos tóxicos acumulativos de los agroquímicos y permitirán estimar la capacidad biológica de recuperación de los suelos examinados”, explica el director de la investigación.

En el mismo sentido, el grupo comenzó a trabajar con otros componentes de la fauna del suelo, principalmente microartrópodos, pequeños insectos y arañas, de no más de un milímetro, que viven entre las partículas del suelo.

Estudiar este tipo de cambios en las comunidades permite desarrollar indicadores biológicos de deterioro. Los organismos detectan los cambios del suelo con mayor sensibilidad que los análisis físicos y químicos y, además, integran en el tiempo los cambios y permiten ver un resultado de la historia de uso del suelo. “Los bioindicadores son muy útiles para detectar niveles de alarma para las acciones de regulación y protección del ambiente”, sintetiza el científico.

El deterioro de los suelos por la acción contaminante del uso de agroquímicos es una cuestión central, ya que la productividad de los primeros es fundamental en un mundo donde la problemática de la producción de alimentos se torna acuciante. En este contexto los indicadores biológicos, como las poblaciones de lombrices, y de pequeños artrópodos, como insectos y arañas, constituyen una herramienta muy importante para medir el impacto de la contaminación y el deterioro de los suelos que llega a producir cambios en la variabilidad genética de dichas poblaciones a causa de los efectos tóxicos de los agroquímicos.
Fuente: INFOUNIVERSIDADES/DICYT

martes, 23 de octubre de 2012

INVESTIGADORES DE LA UCR DESCUBREN UNA PLANTA SILVESTRE QUE PODRÍA SER CLAVE PARA TRATAR HERPES LABIAL

Científicos de la Universidad de Costa Rica (UCR) descubrieron que una planta silvestre, la cual crece en Costa Rica a la orilla de los caminos, contiene una sustancia altamente efectiva para combatir el virus del herpes labial. El extracto podría ser el componente de una pomada, ungüento o gel contra el herpes. Este tendría la ventaja de ser natural y mucho más efectivo que los existentes en el mercado farmacéutico ya que lo combate a nivel molecular.
Los investigadores del Centro de Investigaciones en Productos Naturales (CIPRONA) ya han realizado avances para aislar e identificar el producto activo extraído de la planta.
Ahora enfrentan dos retos. Uno es crear las concentraciones necesarias del elemento activo. El otro es la reproducción de la planta, en cantidades suficientes para garantizar el abastecimiento de materia prima que permitiría producir comercialmente el producto farmacéutico.
Este segundo desafío se ha dificultado porque las cuadrillas de limpieza de la Municipalidad de Santa Ana cortaron, sin saberlo, los matorrales con las plantas que habían resultado más efectivas y de donde los científicos obtenían los ejemplares para experimentación.
Los investigadores deberán ahora reproducir in vitro los que quedan en el laboratorio del CIPRONA para continuar el trabajo.

Del campo a la farmacia

Ya existen algunas empresas farmacéuticas interesadas en producir y comercializar el producto natural que podría originarse a raíz de estas investigaciones del CIPRONA.
El proyecto de investigación se denomina "Nuevos agentes antivirales con estructuras fenólicas atípicas". En el 2004 obtuvo el Premio Famila De Girolami y en el 2011 ganó el financiamiento de la IV Convocatoria de Proyectos Conjuntos de Investigación del Convenio de Cooperación entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC) y la Fundación para la Cooperación (CRUSA).
El esfuerzo data desde 1991. En ese año se inició con el análisis de 50 diferentes plantas a nivel nacional que se creía podrían tener cierta actividad antiviral, especialmente contra el herpes. De ellas se definieron más de 200 extractos. Cada extracto tiene cerca de 100 componentes que fueron analizados.
De este proceso se escogieron 5 plantas, de las cuales se aislaron varios compuestos, pero todos perdían su actividad salvo uno que sí la conservaba. La planta se denomina Chamaecrista nictitans. Con esta se continuó trabajando pero en ocasiones se encontraba la sustancia activa en extractos de la planta y a veces no.
Esto despertó la curiosidad de las científicas encabezadas por la Dra. Giselle Tamayo Castillo, quien explicó que lograron establecer que en el país existen cuatro variedades de tres subespecies de la planta. Morfológicamente son muy parecidas, pero presentan variaciones químicas muy importantes”.
Explicó que la presencia y concentración dependía de la subespecie, así como de las condiciones, clima y suelo en que crecía. Entonces se siguió trabajando con la subespecie que más concentración exhibía de la sustancia activa hasta llegar a identificar en ella la fracción purificada 331DF2, donde está concentrada la actividad antiviral y el compuesto.
Esta fracción fue enviada a un laboratorio del CSIC de España, donde se corroboró la presencia del compuesto activo y una propuesta novedosa de su estructura.
Además de la estructura se logró detallar el mecanismo de acción que describe cómo el compuesto inhibe la penetración del virus y su desarrollo.
Para lograrlo las científicas recurrieron a la tecnología de punta con que cuentan los laboratorios del CIPRONA: métodos de cromatografía líquida acoplada a masas que determina el peso molecular de un compuesto asegurando que el compuesto está presente y la resonancia magnética nuclear.
Fuente: UCR/DICYT

miércoles, 3 de octubre de 2012

DESARROLLAN NUEVAS MANERAS DE PROTEGER LOS AGUACATES

Científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) están desarrollando nuevas estrategias para combatir un escarabajo que amenaza a los árboles que producen los aguacates.
La marchitez del laurel es causada por el hongo Raffaelea lauricola, es propagada por el escarabajo de la ambrosia del laurel rojo, el cual es un insecto invasor originario de Asia que se ha extendido a Carolina del Norte, Carolina del Sur, Florida y el Misisipí. La enfermedad mata hasta al 95% de los árboles infectados. Los científicos están preocupados por la extensión de la enfermedad a México y el estado de California, los cuales son áreas principales de producción de aguacates. Otros tipos de árboles de laurel también pueden ser infectados por esta enfermedad.
Paul Kendra y sus colegas en la Estación de Investigación de Horticultura Subtropical perteneciente al ARS en Miami, Florida, están trabajando para minimizar la amenaza. Ellos están buscando cebos químicos para utilización en trampas para capturar los escarabajos. También están tratando árboles en la colección de germoplasma de aguacates del ARS con fungicidas para retardar la propagación de la enfermedad, y están enviando árboles de la colección en Miami a sitios libres de la enfermedad.
Estudios previos demostraron que semejantes a los otros escarabajos que atacan la corteza de árboles, el escarabajo de la ambrosia del laurel rojo "olfatea" los compuestos volátiles. En experimentos de campo, los investigadores compararon el número de escarabajos de la ambrosia del laurel rojo atraídos a cebos a base del aceite de manuka, cebos a base del aceite de phoebe, y pedazos de madera del árbol de lichi y de las tres razas de árboles de aguacate. Las pruebas se realizaron en un área de conservación de la Florida que ha sido infestado por el escarabajo desde el 2007.
En pruebas de laboratorio, los investigadores también realizaron pruebas en las cuales los escarabajos pudieron escoger entre la madera de lichi y la madera de aguacate. Los compuestos emitidos por los dos tipos de madera fueron analizados utilizando la cromatografía de gases y espectrometría de masas.
Los resultados publicados en 'Journal of Chemical Ecology' (Revista de Ecología Química) demostraron que los escarabajos no tuvieron ninguna preferencia fuerte entre las tres razas de aguacate, y que ellos prefieren la madera de lichi. Entre los 29 compuestos detectados en las pruebas, los resultados demostraron la eficacia de tres compuestos en atraer el escarabajo, y la madera de lichi contuvo cantidades grandes de estos tres compuestos.
Investigaciones subsiguientes, con resultados publicados en 'Journal of Economic Entomology' (Revista de Entomología Económica), demostraron que los cebos que contuvieron el aceite de phoebe duraron por 10 a 12 semanas, pero los cebos que contuvieron el aceite de manuka duraron por solamente dos a tres semanas. La nueva información sobre la eficacia de los cebos a base del aceite de manuka podría ser útil para los oficiales de agricultura en la Florida, los cuales usan estos cebos en el monitoreamiento de los escarabajos.
Los oficiales y los productores de aguacate también pueden beneficiarse del descubrimiento sobre la preferencia de los escarabajos para la madera recién cortada. Esta información también indica que los árboles están más vulnerables a los ataques por los escarabajos durante la poda.
Lea más sobre esta investigación en la revista 'Agricultural Research' de octubre del 2012.

viernes, 14 de septiembre de 2012

NUEVAS VARIEDADES DE ARÁNDANOS

El nuevo arbusto que crecen en el jardín de su vecino podría ser exactamente lo que se piensa: una planta ornamental que produce arándanos de color rosa. Estas bayas son bonitas y sabrosas, según científico Mark K. Ehlenfeldt con el Servicio de Investigación Agrícola (ARS).
Como genetista de plantas del ARS en Chatsworth, Nueva Jersey, Ehlenfeldt ha desarrollado, o ha ayudado a desarrollar, una docena de nuevas variedades de arándanos, incluyendo 'Pink Lemonade' ("limonada rosada").
'Pink Lemonade' no es el primer arándano que produce bayas de color rosa, pero probablemente es el más popular de estos tipos de arándanos en EE UU. En 1991, Ehlenfeldt escogió los padres usados para desarrollar 'Pink Lemonade'. Los resultados de pruebas de campo en Nueva Jersey y evaluaciones realizadas por Chad Finn en el ARS en Corvallis, Oregón, llevaron al lanzamiento oficial de este arándano como una selección numerada (ARS 96-138) en el 2005, y en el 2007, con el nombre 'Pink Lemonade'.
Después de pruebas extensas de una nueva variedad de planta, el lanzamiento típicamente involucra el nombramiento, una descripción del pedigrí de la variedad y otra información en una notificación publicada, y luego la distribución de la variedad a uno o más proveedores de plantas de fundación para vender a los viveros comerciales, donde las plantas se propagan para venta al por menor o al por mayor.
Otro arándano notable producido en el programa en Chatsworth es 'Razz', el cual ofrece el sabor de la frambuesa. 'Razz' fue desarrollado en el 1934 por Frederick W. Coville, quien era el primer criador de nuevas variedades de arándanos en el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA por sus siglas en inglés), y fue escogido para pasar por más estudios por investigadores del USDA y de universidades durante la próxima década. Originariamente considerado como demasiado raro, 'Razz' finalmente fue descubierto de nuevo, probado otra vez, y lanzado oficialmente en el 2011.
'Sweetheart' ("cariño") produce bayas firmes y sabrosas de tamaño medio de mediados a fines de junio, y también produce una segunda cosecha más pequeña durante el otoño si el clima es templado. Ehlenfeldt nombró y lanzó 'Sweetheart' en el 2010.
Algunos aficionados del arándano consideran 'Cara's Choice' ("elección de Cara") como el arándano más sabroso ahora disponible. Ehlenfeldt dice que esta planta produce una baya muy dulce y de tamaño medio, con un aroma agradable. Se pueden dejar las bayas en la planta durante varias semanas después de la maduración. Las bayas continúan a azucararse y hacen posible la prolongación de la cosecha.
Arlen D. Draper, quien era el antiguo investigador de arándanos con el USDA, escogió los padres usados para desarrollar 'Cara's Choice'. Evaluaciones realizados por Draper, Ehlenfeldt y otros investigadores llevaron al lanzamiento de 'Cara's Choice' en el 2000.
Lea más sobre estas bayas en la revista 'Agricultural Research' de septiembre del 2012 y también en línea en www.ars.usda.gov/Ehlenfeldt.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

LOS ECOSISTEMAS MANIPULADOS POR EL HOMBRE TIENEN UN MAYOR RIESGO DE PLAGAS

El impacto de algunas epidemias, como la del mildiu de la patata en Europa a mediados del siglo XIX  o la de la grafiosis del olmo en el último tercio del siglo XX, han tenido efectos sanitarios, ecológicos, socioeconómicos y políticos mucho mayores, comparables a las de las enfermedades humanas y de animales más devastadoras.
Una de las cuestiones más estudiadas por los expertos es la razón por la que los ataques de las plagas y enfermedades son en general más graves en los ecosistemas agrícolas en comparación con los silvestres.
Un equipo de investigadores del Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas  de la Universidad Politécnica de Madrid (CBGP-UPM / INIA) y del Instituto de Ecología  de la Universidad Nacional Autónoma de México, liderado por Fernando García-Arenal, se ha propuesto averiguar las razones que explican este fenómeno, buscando evidencias epidemiológicas para algunas de las hipótesis que se manejan en la comunidad científica.
Entre las teorías que se manejan en el estudio, publicado recientemente en PLoS Pathogens, destacan las que hacen referencia a la reducción de la diversidad de especies del hábitat y de la diversidad genética de la planta huésped en los agroecosistemas, junto al aumento de su densidad.
La intervención humana está asociada a una menor diversidad de especies del hábitat.

El caso del pimiento silvestre
El primer paso para analizar todas estas teorías fue seleccionar el vegetal con el que se iba a realizar este trabajo, un factor muy importante por la dificultad para obtener datos de una misma especie huésped en ecosistemas silvestres y agrícolas.
Para superar este obstáculo, los investigadores aprovecharon que la domesticación de diversas especies de plantas silvestres de uso humano se está produciendo en Mesoamérica en la actualidad. Como huésped focal del trabajo escogieron el pimiento silvestre o chiltepín (Capsicumannuumvar glabriusculum), antecesor silvestre del pimiento cultivado.
El chiltepín crece en hábitats agrícolas y silvestres, y sus plantas muestran síntomas de enfermedades virales en todos los hábitats, por lo que es idóneo para analizar la relación entre los cambios ecológicos causados por la actividad humana y la emergencia de enfermedades.
Durante tres años, los expertos estudiaron poblaciones de chiltepín de distintas regiones de México en hábitats con desigual nivel de intervención humana y estimaron la incidencia de infección por virus, la incidencia de plantas con síntomas, la diversidad de especies del hábitat, así como la diversidad genética de la población de chiltepín y su densidad.
“El análisis de los datos demostró que cuanto mayor es el nivel de intervención humana, mayor es la incidencia de infección viral y de plantas sintomáticas, es decir, mayor es el riesgo de enfermedad”, explica García-Arenal.
Además, la intervención humana está asociada a una menor diversidad de especies del hábitat, una menor diversidad genética y un aumento de la densidad de plantas de la misma especie, todos ellos factores que incrementan el riesgo de enfermedades en la población vegetal.
El trabajo, financiado por la Fundación BBVA, el Plan Nacional de I+D+i, España, y el Instituto de Ecología, UNAM (México), también tiene un interés particular en el contexto del problema que representa la disminución actual de la diversidad de los ecosistemas de todo el mundo debida, entre otros factores, a actividades humanas.
“La disminución de la biodiversidad se asocia en general con la extinción de especies, con el agotamiento de los recursos naturales y con un empobrecimiento de los servicios que prestan los ecosistemas.
“Otro efecto principal de la pérdida de biodiversidad es que favorece la emergencia de las enfermedades de las plantas, un aspecto del que es menos consciente la sociedad y que también es cada vez  más evidente en el caso de enfermedades de humanos o de animales. Por tanto, los resultados no son sólo relevantes para entender las interacciones planta-virus, sino que pueden tener una aplicación general para comprender la emergencia de las enfermedades infecciosas”, asegura el investigador del CBGP-UPM_INIA.

Referencia bibliográfica:
Israel Pagán, Pablo González-Jara, Alejandra Moreno-Letelier, Manuel Rodelo-Urrego, Aurora Fraile, Daniel Piñero, Fernando García-Arenal. "Effect of Biodiversity Changes in Disease Risk: Exploring Disease Emergence in a Plant-Virus System". PLoS Pathogens julio de 2012
Fuente: UPM