martes, 6 de noviembre de 2012

LAS LOMBRICES DE TIERRA DETECTAN EL DETERIORO DEL SUELO

Comunidades de lombrices, pequeños insectos y arañas son protagonistas a la hora de analizar el deterioro del suelo de la provincia de Buenos Aires utilizado para la producción agropecuaria. El desarrollo de indicadores biológicos a partir del empleo de las comunidades de la fauna del suelo constituye la línea de estudio en la que trabaja un grupo de investigadores docentes del Instituto de Ciencias de la Universidad Nacional de General Sarmiento dirigido por el biólogo Fernando Momo, en colaboración con el equipo del Programa de Investigación en Ecología Terrestre de la Universidad Nacional de Luján.

En publicaciones recientes, el grupo de investigación demostró que la presencia y abundancia de las especies de lombrices de tierra pueden utilizarse para determinar el grado de deterioro físico de los suelos. “Pudimos demostrar cómo cambian las comunidades de invertebrados del suelo según la cantidad de agroquímicos que se utiliza o el tipo de manejo que se emplea, si es agrícola, ganadero o un ambiente naturalizado”, afirma el biólogo a Argentina Investiga.

Los problemas derivados de la sobreexplotación y el uso intensivo de agroquímicos en la producción agropecuaria constituyen uno de los puntos claves del modelo argentino de producción agropecuaria. En este sentido, las herramientas de evaluación y diagnóstico que ofrece la investigación básica son esenciales para conocer con precisión el grado de deterioro de la estructura física y la composición química del suelo, y para tomar decisiones respecto de su protección o la regulación de su uso.

El desarrollo de indicadores biológicos

“Las diferentes especies de lombrices -cuenta Momo- se califican de acuerdo a su grado de tolerancia a las condiciones del suelo como, por ejemplo, su compactación, su densidad aparente o la falta de porosidad, que deriva en una menor capacidad de infiltración del agua y mayor grado de anegamiento durante las lluvias. A partir de esas tolerancias es posible identificar grupos de lombrices que funcionan como indicadores de suelos fértiles y bien drenados, de suelos intermedios o de suelos pobres, muy compactados y anegadizos”.

Complementariamente a esta línea de investigación, el equipo desarrolla técnicas para detectar cambios en la variabilidad genética de algunas especies de lombrices. “Además de los indicadores ecológicos -cambios en la estructura de la comunidad, la cantidad de especies y la abundancia, por ejemplo-, actualmente estudiamos también indicadores genéticos, es decir, cómo cambia la variabilidad genética de algunas poblaciones de lombrices. Estos cambios se asocian a los efectos tóxicos acumulativos de los agroquímicos y permitirán estimar la capacidad biológica de recuperación de los suelos examinados”, explica el director de la investigación.

En el mismo sentido, el grupo comenzó a trabajar con otros componentes de la fauna del suelo, principalmente microartrópodos, pequeños insectos y arañas, de no más de un milímetro, que viven entre las partículas del suelo.

Estudiar este tipo de cambios en las comunidades permite desarrollar indicadores biológicos de deterioro. Los organismos detectan los cambios del suelo con mayor sensibilidad que los análisis físicos y químicos y, además, integran en el tiempo los cambios y permiten ver un resultado de la historia de uso del suelo. “Los bioindicadores son muy útiles para detectar niveles de alarma para las acciones de regulación y protección del ambiente”, sintetiza el científico.

El deterioro de los suelos por la acción contaminante del uso de agroquímicos es una cuestión central, ya que la productividad de los primeros es fundamental en un mundo donde la problemática de la producción de alimentos se torna acuciante. En este contexto los indicadores biológicos, como las poblaciones de lombrices, y de pequeños artrópodos, como insectos y arañas, constituyen una herramienta muy importante para medir el impacto de la contaminación y el deterioro de los suelos que llega a producir cambios en la variabilidad genética de dichas poblaciones a causa de los efectos tóxicos de los agroquímicos.
Fuente: INFOUNIVERSIDADES/DICYT

martes, 23 de octubre de 2012

INVESTIGADORES DE LA UCR DESCUBREN UNA PLANTA SILVESTRE QUE PODRÍA SER CLAVE PARA TRATAR HERPES LABIAL

Científicos de la Universidad de Costa Rica (UCR) descubrieron que una planta silvestre, la cual crece en Costa Rica a la orilla de los caminos, contiene una sustancia altamente efectiva para combatir el virus del herpes labial. El extracto podría ser el componente de una pomada, ungüento o gel contra el herpes. Este tendría la ventaja de ser natural y mucho más efectivo que los existentes en el mercado farmacéutico ya que lo combate a nivel molecular.
Los investigadores del Centro de Investigaciones en Productos Naturales (CIPRONA) ya han realizado avances para aislar e identificar el producto activo extraído de la planta.
Ahora enfrentan dos retos. Uno es crear las concentraciones necesarias del elemento activo. El otro es la reproducción de la planta, en cantidades suficientes para garantizar el abastecimiento de materia prima que permitiría producir comercialmente el producto farmacéutico.
Este segundo desafío se ha dificultado porque las cuadrillas de limpieza de la Municipalidad de Santa Ana cortaron, sin saberlo, los matorrales con las plantas que habían resultado más efectivas y de donde los científicos obtenían los ejemplares para experimentación.
Los investigadores deberán ahora reproducir in vitro los que quedan en el laboratorio del CIPRONA para continuar el trabajo.

Del campo a la farmacia

Ya existen algunas empresas farmacéuticas interesadas en producir y comercializar el producto natural que podría originarse a raíz de estas investigaciones del CIPRONA.
El proyecto de investigación se denomina "Nuevos agentes antivirales con estructuras fenólicas atípicas". En el 2004 obtuvo el Premio Famila De Girolami y en el 2011 ganó el financiamiento de la IV Convocatoria de Proyectos Conjuntos de Investigación del Convenio de Cooperación entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC) y la Fundación para la Cooperación (CRUSA).
El esfuerzo data desde 1991. En ese año se inició con el análisis de 50 diferentes plantas a nivel nacional que se creía podrían tener cierta actividad antiviral, especialmente contra el herpes. De ellas se definieron más de 200 extractos. Cada extracto tiene cerca de 100 componentes que fueron analizados.
De este proceso se escogieron 5 plantas, de las cuales se aislaron varios compuestos, pero todos perdían su actividad salvo uno que sí la conservaba. La planta se denomina Chamaecrista nictitans. Con esta se continuó trabajando pero en ocasiones se encontraba la sustancia activa en extractos de la planta y a veces no.
Esto despertó la curiosidad de las científicas encabezadas por la Dra. Giselle Tamayo Castillo, quien explicó que lograron establecer que en el país existen cuatro variedades de tres subespecies de la planta. Morfológicamente son muy parecidas, pero presentan variaciones químicas muy importantes”.
Explicó que la presencia y concentración dependía de la subespecie, así como de las condiciones, clima y suelo en que crecía. Entonces se siguió trabajando con la subespecie que más concentración exhibía de la sustancia activa hasta llegar a identificar en ella la fracción purificada 331DF2, donde está concentrada la actividad antiviral y el compuesto.
Esta fracción fue enviada a un laboratorio del CSIC de España, donde se corroboró la presencia del compuesto activo y una propuesta novedosa de su estructura.
Además de la estructura se logró detallar el mecanismo de acción que describe cómo el compuesto inhibe la penetración del virus y su desarrollo.
Para lograrlo las científicas recurrieron a la tecnología de punta con que cuentan los laboratorios del CIPRONA: métodos de cromatografía líquida acoplada a masas que determina el peso molecular de un compuesto asegurando que el compuesto está presente y la resonancia magnética nuclear.
Fuente: UCR/DICYT

miércoles, 3 de octubre de 2012

DESARROLLAN NUEVAS MANERAS DE PROTEGER LOS AGUACATES

Científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) están desarrollando nuevas estrategias para combatir un escarabajo que amenaza a los árboles que producen los aguacates.
La marchitez del laurel es causada por el hongo Raffaelea lauricola, es propagada por el escarabajo de la ambrosia del laurel rojo, el cual es un insecto invasor originario de Asia que se ha extendido a Carolina del Norte, Carolina del Sur, Florida y el Misisipí. La enfermedad mata hasta al 95% de los árboles infectados. Los científicos están preocupados por la extensión de la enfermedad a México y el estado de California, los cuales son áreas principales de producción de aguacates. Otros tipos de árboles de laurel también pueden ser infectados por esta enfermedad.
Paul Kendra y sus colegas en la Estación de Investigación de Horticultura Subtropical perteneciente al ARS en Miami, Florida, están trabajando para minimizar la amenaza. Ellos están buscando cebos químicos para utilización en trampas para capturar los escarabajos. También están tratando árboles en la colección de germoplasma de aguacates del ARS con fungicidas para retardar la propagación de la enfermedad, y están enviando árboles de la colección en Miami a sitios libres de la enfermedad.
Estudios previos demostraron que semejantes a los otros escarabajos que atacan la corteza de árboles, el escarabajo de la ambrosia del laurel rojo "olfatea" los compuestos volátiles. En experimentos de campo, los investigadores compararon el número de escarabajos de la ambrosia del laurel rojo atraídos a cebos a base del aceite de manuka, cebos a base del aceite de phoebe, y pedazos de madera del árbol de lichi y de las tres razas de árboles de aguacate. Las pruebas se realizaron en un área de conservación de la Florida que ha sido infestado por el escarabajo desde el 2007.
En pruebas de laboratorio, los investigadores también realizaron pruebas en las cuales los escarabajos pudieron escoger entre la madera de lichi y la madera de aguacate. Los compuestos emitidos por los dos tipos de madera fueron analizados utilizando la cromatografía de gases y espectrometría de masas.
Los resultados publicados en 'Journal of Chemical Ecology' (Revista de Ecología Química) demostraron que los escarabajos no tuvieron ninguna preferencia fuerte entre las tres razas de aguacate, y que ellos prefieren la madera de lichi. Entre los 29 compuestos detectados en las pruebas, los resultados demostraron la eficacia de tres compuestos en atraer el escarabajo, y la madera de lichi contuvo cantidades grandes de estos tres compuestos.
Investigaciones subsiguientes, con resultados publicados en 'Journal of Economic Entomology' (Revista de Entomología Económica), demostraron que los cebos que contuvieron el aceite de phoebe duraron por 10 a 12 semanas, pero los cebos que contuvieron el aceite de manuka duraron por solamente dos a tres semanas. La nueva información sobre la eficacia de los cebos a base del aceite de manuka podría ser útil para los oficiales de agricultura en la Florida, los cuales usan estos cebos en el monitoreamiento de los escarabajos.
Los oficiales y los productores de aguacate también pueden beneficiarse del descubrimiento sobre la preferencia de los escarabajos para la madera recién cortada. Esta información también indica que los árboles están más vulnerables a los ataques por los escarabajos durante la poda.
Lea más sobre esta investigación en la revista 'Agricultural Research' de octubre del 2012.

viernes, 14 de septiembre de 2012

NUEVAS VARIEDADES DE ARÁNDANOS

El nuevo arbusto que crecen en el jardín de su vecino podría ser exactamente lo que se piensa: una planta ornamental que produce arándanos de color rosa. Estas bayas son bonitas y sabrosas, según científico Mark K. Ehlenfeldt con el Servicio de Investigación Agrícola (ARS).
Como genetista de plantas del ARS en Chatsworth, Nueva Jersey, Ehlenfeldt ha desarrollado, o ha ayudado a desarrollar, una docena de nuevas variedades de arándanos, incluyendo 'Pink Lemonade' ("limonada rosada").
'Pink Lemonade' no es el primer arándano que produce bayas de color rosa, pero probablemente es el más popular de estos tipos de arándanos en EE UU. En 1991, Ehlenfeldt escogió los padres usados para desarrollar 'Pink Lemonade'. Los resultados de pruebas de campo en Nueva Jersey y evaluaciones realizadas por Chad Finn en el ARS en Corvallis, Oregón, llevaron al lanzamiento oficial de este arándano como una selección numerada (ARS 96-138) en el 2005, y en el 2007, con el nombre 'Pink Lemonade'.
Después de pruebas extensas de una nueva variedad de planta, el lanzamiento típicamente involucra el nombramiento, una descripción del pedigrí de la variedad y otra información en una notificación publicada, y luego la distribución de la variedad a uno o más proveedores de plantas de fundación para vender a los viveros comerciales, donde las plantas se propagan para venta al por menor o al por mayor.
Otro arándano notable producido en el programa en Chatsworth es 'Razz', el cual ofrece el sabor de la frambuesa. 'Razz' fue desarrollado en el 1934 por Frederick W. Coville, quien era el primer criador de nuevas variedades de arándanos en el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA por sus siglas en inglés), y fue escogido para pasar por más estudios por investigadores del USDA y de universidades durante la próxima década. Originariamente considerado como demasiado raro, 'Razz' finalmente fue descubierto de nuevo, probado otra vez, y lanzado oficialmente en el 2011.
'Sweetheart' ("cariño") produce bayas firmes y sabrosas de tamaño medio de mediados a fines de junio, y también produce una segunda cosecha más pequeña durante el otoño si el clima es templado. Ehlenfeldt nombró y lanzó 'Sweetheart' en el 2010.
Algunos aficionados del arándano consideran 'Cara's Choice' ("elección de Cara") como el arándano más sabroso ahora disponible. Ehlenfeldt dice que esta planta produce una baya muy dulce y de tamaño medio, con un aroma agradable. Se pueden dejar las bayas en la planta durante varias semanas después de la maduración. Las bayas continúan a azucararse y hacen posible la prolongación de la cosecha.
Arlen D. Draper, quien era el antiguo investigador de arándanos con el USDA, escogió los padres usados para desarrollar 'Cara's Choice'. Evaluaciones realizados por Draper, Ehlenfeldt y otros investigadores llevaron al lanzamiento de 'Cara's Choice' en el 2000.
Lea más sobre estas bayas en la revista 'Agricultural Research' de septiembre del 2012 y también en línea en www.ars.usda.gov/Ehlenfeldt.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

LOS ECOSISTEMAS MANIPULADOS POR EL HOMBRE TIENEN UN MAYOR RIESGO DE PLAGAS

El impacto de algunas epidemias, como la del mildiu de la patata en Europa a mediados del siglo XIX  o la de la grafiosis del olmo en el último tercio del siglo XX, han tenido efectos sanitarios, ecológicos, socioeconómicos y políticos mucho mayores, comparables a las de las enfermedades humanas y de animales más devastadoras.
Una de las cuestiones más estudiadas por los expertos es la razón por la que los ataques de las plagas y enfermedades son en general más graves en los ecosistemas agrícolas en comparación con los silvestres.
Un equipo de investigadores del Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas  de la Universidad Politécnica de Madrid (CBGP-UPM / INIA) y del Instituto de Ecología  de la Universidad Nacional Autónoma de México, liderado por Fernando García-Arenal, se ha propuesto averiguar las razones que explican este fenómeno, buscando evidencias epidemiológicas para algunas de las hipótesis que se manejan en la comunidad científica.
Entre las teorías que se manejan en el estudio, publicado recientemente en PLoS Pathogens, destacan las que hacen referencia a la reducción de la diversidad de especies del hábitat y de la diversidad genética de la planta huésped en los agroecosistemas, junto al aumento de su densidad.
La intervención humana está asociada a una menor diversidad de especies del hábitat.

El caso del pimiento silvestre
El primer paso para analizar todas estas teorías fue seleccionar el vegetal con el que se iba a realizar este trabajo, un factor muy importante por la dificultad para obtener datos de una misma especie huésped en ecosistemas silvestres y agrícolas.
Para superar este obstáculo, los investigadores aprovecharon que la domesticación de diversas especies de plantas silvestres de uso humano se está produciendo en Mesoamérica en la actualidad. Como huésped focal del trabajo escogieron el pimiento silvestre o chiltepín (Capsicumannuumvar glabriusculum), antecesor silvestre del pimiento cultivado.
El chiltepín crece en hábitats agrícolas y silvestres, y sus plantas muestran síntomas de enfermedades virales en todos los hábitats, por lo que es idóneo para analizar la relación entre los cambios ecológicos causados por la actividad humana y la emergencia de enfermedades.
Durante tres años, los expertos estudiaron poblaciones de chiltepín de distintas regiones de México en hábitats con desigual nivel de intervención humana y estimaron la incidencia de infección por virus, la incidencia de plantas con síntomas, la diversidad de especies del hábitat, así como la diversidad genética de la población de chiltepín y su densidad.
“El análisis de los datos demostró que cuanto mayor es el nivel de intervención humana, mayor es la incidencia de infección viral y de plantas sintomáticas, es decir, mayor es el riesgo de enfermedad”, explica García-Arenal.
Además, la intervención humana está asociada a una menor diversidad de especies del hábitat, una menor diversidad genética y un aumento de la densidad de plantas de la misma especie, todos ellos factores que incrementan el riesgo de enfermedades en la población vegetal.
El trabajo, financiado por la Fundación BBVA, el Plan Nacional de I+D+i, España, y el Instituto de Ecología, UNAM (México), también tiene un interés particular en el contexto del problema que representa la disminución actual de la diversidad de los ecosistemas de todo el mundo debida, entre otros factores, a actividades humanas.
“La disminución de la biodiversidad se asocia en general con la extinción de especies, con el agotamiento de los recursos naturales y con un empobrecimiento de los servicios que prestan los ecosistemas.
“Otro efecto principal de la pérdida de biodiversidad es que favorece la emergencia de las enfermedades de las plantas, un aspecto del que es menos consciente la sociedad y que también es cada vez  más evidente en el caso de enfermedades de humanos o de animales. Por tanto, los resultados no son sólo relevantes para entender las interacciones planta-virus, sino que pueden tener una aplicación general para comprender la emergencia de las enfermedades infecciosas”, asegura el investigador del CBGP-UPM_INIA.

Referencia bibliográfica:
Israel Pagán, Pablo González-Jara, Alejandra Moreno-Letelier, Manuel Rodelo-Urrego, Aurora Fraile, Daniel Piñero, Fernando García-Arenal. "Effect of Biodiversity Changes in Disease Risk: Exploring Disease Emergence in a Plant-Virus System". PLoS Pathogens julio de 2012
Fuente: UPM

martes, 4 de septiembre de 2012

LA INVESTIGACIÓN SOBRE VARIEDADES TRADICIONALES DE OLIVO DA LUGAR A PROYECTOS DE I+D+I

Las variedades tradicionales de olivo en el Sur de la provincia de Salamanca y el Norte de Cáceres producen un aceite característico por su sabor especial y por su mayor contenido en ácidos grasos esenciales, especialmente el ácido oleico, y en sustancias antioxidantes. Para aprovechar este potencial, la empresa Soleae promueve proyectos de I+D+i para la recuperación, conocimiento y promoción del aceite de oliva generado a partir de estas variedades locales.

Soleae es un negocio afincado en Herguijuela de la Sierra, un pequeño municipio de la provincia de Salamanca ubicado en el Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia. Esta empresa nació como un pasatiempo para sus creadores, María Hernández, licenciada en Biología, y Jesús Ángel Blanco, agricultor, que llegaron a la zona por motivos laborales y decidieron adquirir una tierra con 60 olivos. La variedad de los olivos de la parcela, denominada Manzanilla Cacereña, es muy diferente de las variedades habituales de aceituna comercial, y al preparar aceite con su primera cosecha estos dos emprendedores notaron sus características especiales e intuyeron el potencial de este aceite en el mercado especializado.
La variedad Manzanilla Cacereña está adaptada a los factores ambientales del Sur de Salamanca y el Norte de Cáceres, clima de montaña y suelos pobres en nutrientes y muy ácidos. Su principal inconveniente es el bajo rendimiento graso, que provoca que por cada kilogramo de aceituna se obtenga sólo la tercera parte del aceite que se obtiene a partir de variedades más comerciales, como Hojiblanca o Picual. La otra variedad con la que cuentan, aunque menos representada en los cultivos, es la Ocal, también muy adaptada a las peculiaridades de la zona y resistente a posibles enfermedades, que se cultivaba antes que la Manzanilla y que tiene un mayor rendimiento en la producción de aceite. Sin embargo, la variedad Ocal hoy en día está muy poco representada en la zona, quedando pocos árboles y en muy mal estado.

Los aceites procedentes de estas dos variedades se diferencian de los aceites más comúnmente comercializados en el sabor, pero también en su composición. Ambas variedades producen un aceite con un contenido en el ácido graso monoinsaturado oleico superior al aceite comercial, con entre un 78 y un 80% en la Manzanilla y un 70% en la Ocal, mientras que la Arbequina, variedad común en el aceite de supermercado, se queda en el 60%. Además contienen sustancias antioxidantes en alta concentración, también superior al contenido en los aceites comerciales.

Los componentes de Soleae se definen ante todo como agricultores, pero ello no impide que promuevan proyectos de I+D+i. Uno de ellos es el de impulsar el estudio de los olivos de Ocal, obteniendo un aceite monovarietal, es decir, de una única variedad, que permita un estudio en profundidad de sus características organolépticas y de su composición, ya que estas aceitunas se suelen mezclar con la Manzanilla para producir un aceite mixto, llamado también coupage.

Conocimiento

En la zona de la Sierra de Francia, especialmente en el término municipal de Sotoserrano, el cultivo de olivar lleva 10 años remontando, con unas 40 hectáreas de nuevos cultivos de la variedad Hojiblanca. Sin embargo, Soleae pretende impulsar el conocimiento de las variedades locales de olivo, en especial de Ocal, de modo que los nuevos agricultores puedan decidir si desean utilizar esta variedad en lugar de otras menos adaptadas y más extendidas en el mercado. Esto podría suponer una ventaja para el agricultor, tanto desde el punto de vista del cultivo, más sencillo con variedades más aptas para la zona, como comercial, ya que la Ocal es una variedad única que da un aceite con características diferentes al producido en otras regiones de España, y puede ser muy apreciado en hostelería. María Hernández afirma que "en el mercado de hoy en día la forma de diferenciarse es con este tipo de cosas". Para ello la empresa puso en marcha el proyecto de recuperación de la variedad Ocal, ya que los pocos olivos que quedan en las parcelas son muy antiguos y se encuentran en mal estado.

El proyecto piloto, para el que contaron con el apoyo del Ayuntamiento de Herguijuela de la Sierra, que cedió una parcela, consistió en el estaquillado de varios olivos Ocal, con el objetivo de obtener plantas jóvenes. Esta fase no ha dado el resultado deseado, probablemente por problemas con el control de la humedad, por lo que actualmente se están buscando colaboraciones con una facultad, escuela o vivero públicos o privados con experiencia en la propagación vegetativa, que pueda producir olivos jóvenes de forma profesional.

Como el momento ideal para comenzar con la propagación es el invierno, actualmente tratan de impulsar el proyecto, para poder iniciarlo a mediados de otoño. Los plazos son muy lentos (tres meses de enraizado, dos años de adaptación en maceta y cinco años desde el transplante al terreno hasta que se obtiene fruto), por lo que un olivo puede tardar más de siete años en ser productivo.
Fuente: PAD/DICYT

martes, 28 de agosto de 2012

UN GEN ABRE NUEVAS POSIBILIDADES DE MEJORA GENÉTICA VEGETAL

La investigación, publicada en la revista Science, identifica un gen FANCM, encargado de codificar la información para la proteína responsable de limitar la formación de sobrecruzamientos (intercambios recíprocos de información entre los cromosomas paterno y materno en la primera división celular).
Esa proteína es una helicasa que desempeña un papel "fundamental" en la replicación correcta del material hereditario, y por tanto en la estabilidad del genoma, tanto en humanos como en levaduras.
Según los investigadores, en la especie humana, las mutaciones que afectan a los genes FANCM están relacionadas con la anemia de Fanconi. En el mutante fancm de la especie vegetal modelo Arabidopsis thaliana, "el número de sobrecruzamientos está incrementado respecto al observado en plantas normales y esos sobrecruzamientos extra son generados a través de una ruta diferente a la habitual en plantas normales", indican.

Manipulación "prometedora"
El descubrimiento de que la proteína FANCM puede limitar el nivel máximo de sobrecruzamientos implica que su manipulación puede ser una herramienta "muy prometedora" en procesos de mejora genética vegetal. Ejemplo de ello son las gramíneas, cuyos sobrecruzamientos están mayoritariamente restringidos a las regiones cercanas a los extremos de los cromosomas. En ellas, la posibilidad de conseguir que tengan lugar en regiones cercanas a los centrómeros permitiría generar nuevas combinaciones genéticas, que constituirían el sustrato para futuros programas de selección en especies de interés agronómico.
El mantenimiento del número cromosómico en las generaciones de una determinada especie con reproducción sexual se produce mediante la división celular especializada denominada meiosis. Las células resultantes de esta división (gametos) reciben la mitad de la constitución cromosómica de la célula germinal originaria. Posteriormente, la fusión de un gameto masculino y otro femenino restaura la constitución cromosómica propia de la especie.
La reducción del número cromosómico es consecuencia de la existencia de dos rondas de división celular entre las que no hay replicación cromosómica. Para asegurar la reducción del número cromosómico, los cromosomas de origen paterno y materno intercambian información de forma recíproca en la primera división meiótica.
Este intercambio es el denominado sobrecruzamiento y da origen a nuevas combinaciones genéticas que serán transmitidas a la descendencia. En las células meióticas existe un control "muy férreo" sobre el número y la distribución de sobrecruzamientos, con el objeto de asegurar la reducción correcta del número cromosómico.

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:
Wayne Crismani, Chloé Girard, Nicole Froger, Mónica Pradillo, Juan Luis Santos, Liudmila Chelysheva, Gregory P. Copenhaver, Christine Horlow, Raphaël Mercier "FANCM limits meiotic crossovers" Science 336(6088): 1588-1590. DOI: 10.1126/science.1220381, 22 de junio de 2012.